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| Mamá tiene jetlag, y yo no, jeje Mama ist jetlagged, nicht ich! |
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| Frühstücksecke im Hotel Aquí se desayuna en el hotel |
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| Papa mitten im Ocean Drive, vor dem Cardozo - Papá y yo en Ocean Drive, delante del Hotel Cardozo, que es de Gloria Estefan |
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| Bloß nichts verpassen! ¡No me pierdo ni una! |
Auf dem Weg zurück ins Hotel wurden meine Eltern hungrig. Ich übrigens auch, aber denkt jemand jemals an mich? Egal. Da haben sie bei einem Lokal namens “Jerry’s Famous Deli” Halt gemacht, und sich was zum Mitnehmen geholt. Leider keinen Kuchen – die Portionen haben richtig heftig ausgeschaut. Dort hat mich auch eine Bedienung angesprochen. Sie habe ich diesmal schon angelächelt. So bin ich halt: unberechenbar.
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| Mamá esperando a sus hamburguesas en el Jerry's... ¡qué pasteles! Mama wartet auf das Abendessen bei Jerry's |
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| Ich, jetlagged? Nie! Jetlag no, sólo he cerrado los ojillos |
Für weitere Fotos aus dem 8. und 9. Februar hier clicken.
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Eso del jetlag son paparruchas. La gente, que es muy floja, porque yo me he levantado hoy a las cinco de la mañana, fresca como una rosa, y canina, eso sí. Después del biberón me he echado un ratito, como suelo hacer, una o dos horitas hasta que llega la hora de que mis padres me entretengan un ratito. Así que ahí estaba yo, tumbadita, esperando a Morfeo. Pero no sé por qué no me podía dormir. Así que me esperé un ratillo más. Y otro poco más. Me giré a la izquierda, la derecha. Y de repente no me podía dormir, como si fueran las doce del mediodía. Así que he llamado al servicio (mis padres). ¿Acaso no estamos en Miami, beach? Miami Beach. Jeje.
Por fin se han levantado estos dos y hemos ido a desayunar al lobby del hotel, donde había café, zumo de naranja Don Simón y unas napolitanas de crema. Una señora se ha puesto a hablar conmigo, para ver si me hacía reír, pero yo le he puesto todo el rato cara de póker. Que luego la gente se piensa que no sé hacer otra cosa. Oye. Y después nos hemos ido a una atracción superimportante de Miami. Se llama “Target”, es ENORME, y ahí se pueden comprar cosas maravillosas como pañales, potitos, baberos. Ya sé que en Múnich también tenemos de eso, pero es que el monumento que os digo, el “Target” es como cientos de veces más grande que los de casa. ¡Que sí!
Después hemos ido a Miami Beach, a la zona llamada “South Beach”, o SoBe, como la llamamos los que entendemos de Miami. Es un barrio muy chic, con hoteles en estilo Art Déco con nombres tan evocadores como Cavalier, Cardozo, Majestic. Todos se encuentran en una calle llamada Ocean Drive, por la que circula gente de lo más variopinta. Dicen que por ahí pasean muchas chicas esperando ser “descubiertas” para el mundo de la moda o el cine, así que yo me he arreglado un poco y me he puesto la camiseta de ser descubierta. Lo que sí que hemos visto son bastantes tipos hablando consigo mismos. Me he pasado medio paseo durmiendo, pero en un momento dado me he despertado y no me he perdido nada de nada. Además que todos me decían algo durante el paseo – yo he seguido con mi cara de póker. Lo dicho: luego se toman confianza.
De vuelta al hotel les ha entrado hambre a mis padres. Por cierto que a mí también, pero estos egoístas van a lo suyo. Se han parado en un local llamado “Jerry’s Famous Deli”, y se han comprado algo para llevar. Desgraciadamente no un pastel – ¡vaya pedazo de tartas que tenían en el mostrador! Una de las camareras me ha dicho cositas, y a ella sí que le he sonreído. Porque yo soy así: impredecible.
En el hotel mis padres se han zampado tres mini hamburguesas del Deli ese, con pepinillos en vinagre y repollo. Y a mí, qué me dan? Papilla de frutas. ¿Vosotros creeis que hay derecho?
Después, cuando yo ya pensaba que el día se había acabado, cogen estos y me meten otra vez en el coche hacia la Bahía Biscayne, porque en la guía ponía que el trayecto desde Miami y Miami Beach es de lo más bonito y puro Miami que se pueda ver. Yo ya me imaginaba que al paso que íbamos no íbamos a ver la puesta de sol ni en broma, así que he cerrado los ojos, no para dormir, para descansar la vista. Y me ha entrado una sopa. No sé, era como si fuera medianoche, en vez de las seis de la tarde. El caso es que no tengo ni idea de cómo he llegado a mi cama, el caso es que me parece haber oído decir a mi madre: “Caray, lleva desde las seis durmiendo y son las doce, ¿qué hacemos? Tiene un jetlag que en la vida.” ¿¿¿Yo??? ¿Yo, jetlag? Ja ja ja zzz ja ja zzzzz. Ja. Zzz.
Para más fotos de los días 8 y 9 de febrero, pinchad aquí.
Para más fotos de los días 8 y 9 de febrero, pinchad aquí.






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