Donnerstag, 17. Februar 2011

Jueves/Donnerstag: Prosperidad, sufrimiento, belleza


Casa del "massa" en la plantación Kingsley - Meisterhaus
auf der Kingsley Plantation
Hoy hemos visitado una antigua plantación. Y es que Florida, como prácticamente todos los estados de Estados Unidos, prosperó gracias a la esclavitud. Generación tras generación de hombres y mujeres que nacieron y murieron sin que nadie escribiera su sufrimiento ni reflejara su angustia: no en general, se ha escrito mucho acerca de la terrible condición de esclavo, y sobre todo del esclavo en una plantación. Hablo de generaciones y generaciones de esclavos y esclavas anónimos que murieron jóvenes tras una vida de sufrimiento y dolor, con el único consuelo de sus familias, a las que podían perder por un capricho de sus dueños.

Jo. ¿Pero a qué sitios me llevan mis padres? Qué tristeza.

Las chozas de los esclavos de la plantación - Sklavenhütten,
das große Haus ist eine Rekonstruktion
De todo esto hablaban mis padres y me ha dado un respeto que me he callado todo el paseo por la llamada Plantación Kingsley, que recibe el nombre de su dueño más célebre, Zephaniah Kingsley, un tipo que se hizo rico comerciando con esclavos, que se casó con una esclava, Anna Madgigine Jai Kingsley, quien a su vez tenía sus propios esclavos. Que envió a su familia a Haití cuando Florida pasó a manos estadounidenses – porque según las leyes de entonces su mujer dejaba de ser una esclava liberada para volver a ser eso, una esclava, que podría ser vendida al mejor postor. El concepto de esclavo liberado sólo existía en los territorios españoles de América.

"A Dios pongo por testigo..."
En la plantación sobreviven la casa señorial, la cocina con los aposentos del ama, y 25 de las alrededor de 62 chozas de los esclavos dispuestas en semicírculo a cierta distancia de la casa principal. Desde luego, no es como lo que sale en “Lo que el viento se llevó”, dice mi madre.

La plantación se encuentra en Fort George Island, una de las varias islas al noreste de Florida y al sur de Fernandina Beach. Se pueden visitar dando un breve paseíllo en coche, y yo tan contenta, porque es subir al coche y me quedo sopitrona.

Eso del fondo es nuestro coche -
Im Hintergrund, unser Auto









Después de la visita a la plantación, y después de otro sueñito reparador –a ver si os creéis que una filosofa sobre la libertad de esa manera sin quedarse exhausta- hemos llegado a Huguenot Memorial Park: un parque nacional con una playa laaaaaarga laaaaarga como un día sin pan y en la que se podía entrar con el coche. Y mis padres que si será arena o si será la niebla y ahí nos tenías a los tres como tres pasmados en mitad de la playa desierta con una neblina que sería agua pulverizada del mar, o sería arena, pero que parecía que iban a salir los bichos de una historia de Stephen King y se nos iban a zampar.

La playa sin fin en Little Talbot Island -
Ein unendlicher Strand auf Little Talbot Island
De ahí nos hemos ido a Little Talbot Island, otro parque nacional con unas dunas de impresión. La marea estaba subiendo, pero nos ha dado tiempo a ver una cantidad de conchas y restos de bichos, que si tuviéramos sitio en las maletas nos las llevábamos todas. Ahí me han dado la comida, rodeados, como aquel que dice, de cangrejos con una sola tenaza que se metían en sus agujerillos cada vez que nos movíamos. Y rodeados de pelícanos, pesca que te pesca. Esa playa me ha gustado mucho. También era interminable y el runrún del océano tiene un no sé qué que me ha vuelto a dar el sueñarrín.
Puesta de sol en el puerto de
Fernandina Beach


De vuelta a casa a mis padres se les a ocurrido ir a ver la puesta de sol en el puerto de Fernandina Beach. Yo les he dicho que vale, que puesta de sol toda la que quieran, pero que ¿qué hay de mi merienda? Entonces mi madre ha entrado en razón y me ha dado la merienda en el coche mientras mi padre se pegaba un atracón de fotos. Y la verdad es que el atardecer ha sido bien bonito, así que al final no le he hecho mucho caso a la merienda. Mi madre me miraba requeteofendida; yo no sé lo que le da a veces. Es un poco inestable, la verdad.

South 29 - Los glotones atacan de nuevo
Abendessen im "South 29"
Luego, y para mi sorpresa, mis padres se han ido a cenar por ahí. ¡A qué horas! ¡Y con un bebé! Desde luego… El restaurante se llama “South 29” y me ha gustado mucho, porque todas las camareras han venido a la mesa a decirme tonterías. Los demás bebés dirán lo que quieran, pero en el fondo a todos nos gusta que nos digan lo guapos que somos. Y sólo cuesta una sonrisilla. Mis padres, de nuevo, han salido del restaurante que me daban ganas de pedir un remolque. Vale que el marisco de aquí esté muy bueno, pero, ¿hay que llenarse la barriga de esta manera? Por lo visto sí.


Para más fotos del día de hoy, pinchar aquí.
------------------------------------------------------------


Die deutsche Übersetzung steht noch nicht zur Verfügung. Für Bilder des heutigen Tages, in dem wir eine ehemalige Plantage besucht haben, so wie zwei Nationalparks, Huguenot Memorial Park, und Little Talbot, beide mit spektakulären und unendlich langen Sträden, bitte hier klicken.

2 Kommentare:

  1. Hola a los tres

    Qué de cosas estáis haciendo. Muy interesante la visita a la plantación. Y las playas me parecen muy sugerentes, por lo solitarias y enormes. Joer, además, lleváis el carrito hasta la misma orilla, nada os detiene.

    En fin, guapa, que desde los Madriles os seguimos diariamente. No dejéis de publicar este blog tan majo.

    Un abrazote a los tres.

    (Ah, por fin me he abierto una cuenta de bloggera. El Fishfood ese que apareció hace días es el nick de Alberto para los blogs. Yo pensaba que era el nombre que aparecía por defecto)

    AntwortenLöschen
  2. Hola Tere. Muchas gracias por leernos. Las playas están ahora tan solitarias porque aquí es invierno. Un invierno relativo. Hemos visto fotos de las mismas playas abarrotadas de gente y, en algunas, gente y coches.En los dos apartamentos donde hemos estado había colgados avisos junto al aire acondicionado. "Por favor, ¡no bajen la temperatura a menos de 74 grados que si no se congela el aparato y lo rompen!" ¡¡¡Y 74 Fahrenheit son 23 grados centígrados!!! Así que deben tener un caloraco en verano como en Valencia o peor.

    Ayer llegamos a Seaside, en la costa del Golfo de México. Sólo la vimos por la noche, pero ya se detectaban a muchos Truman por ahí con sus familias, jeje.

    Muchos besos a ti y a Alberto. Y sigue en contacto.

    AntwortenLöschen