Dienstag, 8. März 2011

Montag-Dienstag: Lebende Koralen und tschüss Florida /// Lunes y martes: corales en vivo y en directo, y adiós a Florida

"Charlie" the Barracuda

Montag war unser vorletzter Tag. Wir waren im John Pennekamp National Park und haben uns die Korallen angeschaut. Wir waren in einen Glasbodenboot, und so konnten wir uns alles anschauen, was darunter passiert. Echt sehr spannend. Hier könnt ihr euch die Fotos anschauen.

Bye bye Florida! See you in Germany, all.










Und heute Dienstag haben wir einen entspannten Tag in unserer Unterkunft “Rock Reef Resort” verbracht. Morgen fliegen wir nach Deutschland. Ich hoffe euch hat unsere Reise gefallen. Ich fand alles ganz schön spannend. Bis bald. Meldet euch!

Olivia
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El lunes fue nuestro último día de aventuras, y nos fuimos al Parque Nacional John Pennekamp, a ver corales, peces enormes, barracudas y ¡tortugas! Aquí tenéis las fotos.

Y bueno, hoy es martes, el último día. Mañana volamos a Alemania, a pasar frío. Brrrrrrrrrr. Espero que os haya gustado lo que os he contado. Yo me lo he pasado bomba. Besos a todos.

Olivia

Sonntag, 6. März 2011

Domingo: “Key Largo” y la “Reina de África”/// Sonntag: “Key Largo” und "African Queen”

La Reina de África
Das "African Queen"
Ya sé que sólo son dos títulos de película, pero es que los dos se juntan aquí, en el cayo más largo de todos los cayos (de Florida). 33 millas de longitud, que no son pocos kilómetros. Entre otras cosas aquí se encuentra el Parque Natural John Pennekamp, que es el único parque natural en EE.UU. dónde el 70% se halla sumergido en el agua, por sus arrecifes de coral y su fauna y flora. ¿Pues donde se pone pesada mi madre que vayamos pitando? A ver la “Reina de África”, pero no la película, que aquí no la echan en ningún lado, sino la BARCA QUE USARON EN LA PELÍCULA. Lo digo así, con mayúsculas, porque así es como se oía cada vez que mi madre se lo contaba a mi padre. “¡¡¡Pero es que es LA BARCA QUE USARON EN LA PELÍCULA!!!” Porque lo habrá dicho de veces hasta que los dos hemos accedido a ver la embarcación. Resulta que está atracada aquí, en Key Largo, e incluso se puede alquilar para dar una vuelta. La verdad es que está bastante hecha polvo, y yo no me metía ahí ni a tiros. Pero bueno, la hemos visto. A juzgar por la gente que esperaba a hacerse la foto al lado del barco debe ser una película bien antigua, porque ninguno bajaba de los 60 tacos.

Aquí escribo el blog, ¿qué os parece el sitio?
Mein Arbeitzimmer in Key largo
Siguiendo con el tema peliculero allá que nos hemos ido después a ver el único lugar de Key Largo donde se rodó alguna escena de “Key Largo”. Se llama Caribbean Club – en sus tiempos fue un hotel/club de alto copete, pero ardió (parece que incluso murió alguien en circunstancias extrañas en el fuego), y en su lugar construyeron un bar… que parece sacado de una película de las malillas. El bar sería el lugar donde se juntan los moteros y gentes peligrosas a beber, donde llega el chico con la chica, y se mete en un lío… Vamos, una película como “Sangre y vino” que SÍ se rodó aquí, con Jack Nickolson, Stephen Dorff y Jennifer Lopez. De la localización donde se rodó Key Largo con Humphrey Bogart y Lauren Bacall ya no queda ni rastro, excepto unas fotos en la pared y una estatua de Bogart caracterizado… como en “Casablanca”. Si vierais lo que pegábamos ahí los tres, yo metida en el asiento para bebés del coche, rodeados de tipos tatuados hasta las cejas y tipas desdentadas… Y mis padres: “Hello!” Pardillos.

En la playita, viendo caer el sol
Al final del día mis padres se metieron en el jacuzzi que hay en el sitio donde estamos. Esto lo pongo porque mi madre es una pesada que quiere que lo escriba para dar envidia, pero eso del jacuzzi me parece así de lejos una chorrada, para ser sincera. Pero tendríais que haber visto a los dos. “Sal ya, que me toca a mí…” Me dijeron que les hiciera una foto, pero les mandé al cuerno.

Aquí teneis todas las fotos del domingo.
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Am Sonntag sind wir in Key Largo geblieben, die erste und längste Insel der Keys. Da das Wetter nicht so günstig war für einen Besuch beim John Pennekamp National Park, habn sich meine Eltern ein altes Boot angeschaut, das im Film “The African Queen” benutzt wird, mit Humphrey Bogart und Katherine Hepburn.

Danach sind wir beim Thema Film geblieben und haben eine Kulisse vom Film “Key Largo” besucht. Leider war das ursprüngliche Gebäude, ein Hotel, abgebrannt, also ist nichts übrig davon geblieben. Stattdessen hocken da Typen rum, die aussehen, als würden sie nicht gerne fotografiert werden. Einer hat immerhin “You’re a cutie!” zu mir gesagt.

Hier sind die Fotos vom Sonntag.

Samstag, 5. März 2011

Freitag-Samstag: Bahia Honda, verborgene Schätze und tschüss Key West /// Viernes-Sábado: Bahía Honda, tesoros en el fondo del mar y adiós a Key West


Die Overseas Highway Brücke
Puente sobre la US1

Am Samstag wollten wir was anderes sehen, also sind wir etwa 20 km von Key West gefahen (20 km nach Norden, denn nach Süden wären wir dann Richtung Kuba geschwommen!!) zum Bahia Honda National Park. Die Amis sprechen es “Ba-ha-ja han-da” aus, wobei meine Mutter sich immer schlapp lacht. Wahrscheinlich wird es auch so ausgesprochen, aber sie besteht darauf, dass man “Ba-i-a on-da” sagt, und dass es Spanish für “tiefe Bucht ist”. Snob.

Zu kalt zum baden
Demasiado fría el agua
Im Bahaja Handa -hehe, Scherzle- Im “Bahia Honda National Park” gibt es den von Floridianern gewählten besten Strand im Bundesstaat. Der Strand sieht super aus, hellblauer Meeresgrund, weißer Strand... allerdings war es so windig, dass keiner meiner Eltern die Mut packen konnte, ins Wasser zu gehen.

Die alte Straße sieht man noch
La antigua carretera, junto a la nueva
Wir haben allerdings einen Super-Spaziergang gemacht, und zwar auf die alte Strecke der Eastern Railway. Anfang des 20. Jahrhunderts kam Henry Flagler auf die wunderbare Idee, Miami mit Key West zu verbinden. Da die „Keys“ lauter Inseln sind, mussten diese durch Brücken verbunden werden... und das tat er, in 7 Jahren! Das brachte viel Tourismus in die Region, bis ein Orkan in den dreißiger Jahren die Strecke teilweise zerstörte (Kannst du dir vorstellen, wieviel die Münchener Rück für die Versicherung von so einem Bau verlangen würde, Oli?). Auf den Gleisen der alten Eisenbahn wurden dann das gebaut, was später die „Overseas Highway“ genannt wurde, u.a. mit den beeindruckenden Brücken. Im Laufe der Jahre wurde die Strecke teilweise ersetzt durch eine bessere, sicherere Struktur, und daher kann man an manchen Stellen die alte Straße und die alte Eisenbahnstrecke sehen, sogar darauf spazieren gehen! Und das haben wir im Bahia Honda Park gemacht. Wooooooo ist es hoch da!!!! Und windig! Aber sehr schön. Die Brücken zwischen den kleinen Inseln kann man leider nur fotografieren, wenn man auf dem Wasser ist, auf einem dieser Sonnenuntergangsfahrten, die wir in den ganzen vier Tagen auf Key West nicht machen konnten. Der Wind war zu stark. Wind doof.

No Name Pub - you found it!
Und, wie es bei meinen Eltern nicht anders sein konnte, kann kein Blog-Eintrag vollständig sein ohne die Beschreibung einer ihrer üppigen Mahlzeiten. Ich fass es zusammen: am Freitag war der „No Name Pub“ dran. Es war wirklich schwierig, ihn zu finden, und das wissen sie auch. Wahrscheinlich deswegen hängen die Kunden einen Dollar-Schein an die Decke (oder die Wand, oder einen Pfeiler) und schreiben irgendwelchen Schmarrn drauf. Wir haben es nicht gemacht. Meine Mutter hat irgendwas gesagt mit „...bin zu alt dafür, Geld zu verschenken“. Spießer.

Am Samstag haben wir uns von Key West verabschiedet, aber davor haben wir einen der Höhepunkte dort gehabt: der Besuch im Mel Fisher Maritime Museum. Mel Fisher ist ein Typ, der über 15 Jahre lang nach einem versunkenen Schatz gesucht hat, und zwar dern von den spanischen Galeonen  „Nuestra Señora de Atocha“ und „Santa Margarita“. Diese versanken im 17. Jahrhundert nach einem verheerenden Sturm, bei dem es keine Überlebenden gab. Herr Fisher –passender Name, übrigens- hat seine Crew jeden Tag mit den Worten „Today’s the day!“ begrüsst, und irgendwann in 1985 war’s soweit. Sie fanden Goldbarren, Silber, Juwelen, Gold- und Silbermünzen sowie Küchenbesteck und Werkzeuge, die es den Archeologen erlaubten, das Leben an Bord einer solchen Galeone zu rekonstruieren. Ich fand’s toll.

Für alle Fotos vom Freitag und Samstag, entsprechend klicken.
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El viernes fuimos al parque estatal de Bahía Honda (que los americanos pronuncian „Bajaya Janda“ en serio, jajajajaja), donde hay unas playas excepcionales, y unas vistas fantásticas desde uno de los puentes que unen los cayos que ya no están en uso.

El sábado dejamos Key West, no sin antes echarle un vistazo a los tesoros que un “cazatesoros” llamado Mel Fisher se pasó 16 años de su vida buscando en los arrecifes de Key West… hasta que en 1985 el tipo dio con el oro, la plata y cobre, además de joyas y monedas (¡las famosas “piezas de a ocho” que aparecen en las historias de piratas!) de un valor incalculable. Los barcos eran galeones españoles con nombres tan aventureros como “Nuestra Señora de Atocha” y “Santa Margarita”.

Aquí tenéis las fotos del viernes y el sábado, no os perdáis mi foto en el “No Name Pub” que parece sacado de una película de las de Michael Douglas y Kathleen Turner… el lema del bar es “Nice place, if you can find it.”.

Donnerstag, 3. März 2011

Jueves: Más Key West, por favor /// Donnerstag: Mehr Key West, bitte

Buganvilla gigante - Riesenbouganvillea in K.W.

Bueno, en primer lugar, feliz cumpleaños a Mercedes, que fue su cumpleaños el 3 de marzo. Pensando en ella mi mamá tomó esta foto de una de las buganvillas gigantes que pueblan Key West. Es que a ella le gustan las buganvillas.

Así que aquí estamos en Key West. Key West es la última isla de los cayos de Florida. Los ingleses vinieron, oyeron el nombre que los españoles le habían dado a la isla y dijeron “¿Cómo que “Cayo Hueso”? ¿Qué cuerno es eso de “cayo”? ¡Estos españoles no sabéis hablar! Será “Key” ¿no? Y luego… ¿cómo que “hueso”? Eso no hay quien lo pronuncie. Hueso… hues… wes…. ¡¡¡WEST!!! Ahora sí. A partir de ahora esto se llamará “Key West” y a callar todo el mundo, que para eso somos ingleses.

Casa típica de Key West -
Typisch Key West
Me preguntaba Tere en un post anterior que qué hace la gente que vive en Key West. Pues básicamente la gente se dedica al turismo. Key West llegó a ser la ciudad más próspera de EE.UU. en el S. XVIII y principios del XIX porque casi toda la población se dedicaba al "wrecking", o sea a rescatar barcos que naufragaban al encallar en el arrecife (los cayos tienen el único arrecife de coral de los EE.UU.). Primero salvaban a las personas, luego el cargamento, que pasaba a pertenecerles según las leyes de la mar. Luego se subastaba aquello que habían rescatado y los beneficios se repartían entre los que habían arriesgado sus vidas en mitad de la tormenta para llevar a cabo el rescate. Llegó un punto en que ocurría una media de 4 naufragios por semana. Eso se acabó cuando construyeron, ejem, faros. Hay que ser lumbreras (nunca mejor dicho, juas juas). Luego estaba el negocio de capturar tortugas, para luego enlatar su carne o hacer sopa. También eso se fue a la porra porque básicamente las mataron hasta casi extinguirlas. Y luego también se dedicaron a la comercialización de las esponjas marinas, fuente de pingües beneficios. Bueno, pues las esponjas se acabaron cuando un mal se las llevó a todas por delante. Por no hablar de los huracanes que cada equis llegan y lo aplanan todo. Así que durante la depresión de los años 30 Key West era una de las poblaciones más empobrecidas de todo el país.

Fachada del 801 Bourbon Bar en Duval Street
Y bueno, este rollo lo he contado para dar a mi madre la oportunidad de ir colgando fotillos que hizo durante un recorrido turístico que hemos hecho por la ciudad en un tranvía: The Conch Tour. “Conch” es cualquiera nacido en los cayos. Una “conch” no es otra cosa que una caracola, y el símbolo de los cayos. En 1982 los habitantes de los cayos se declararon independientes de EE.UU. Eligieron a su primer ministro y hasta una bandera. Tras un minuto de independencia (no exagero, duró exactamente UN minuto) se rindieron a los militares estacionados en Key West y pidieron mil millones de dólares en ayuda humanitaria para reconstruir al país “tan castigado por el largo asedio”. Los motivos por los que se rebelaron son, por otra parte, bien justificados. 

Kelly's Caribbean Grill
El tranvía nos llevó, entre otros lugares, por la casa dónde vivió Hemingway, y donde todavía viven los descendientes… de su gato polidactílico. No hace falta que os diga cuál es su rasgo distintivo. Esta anécdota la incluyo para que Susi la disfrute. También pasamos por delante de Kelly’s Caribbean Grill, un restaurante situado en el antiguo edificio de la Panam, que vendía los primeros billetes de EE.UU. al extranjero: ¡a Cuba! Por cierto que la Kelly del nombre es Kelly McGillis, la actriz de Top Gun.

Y a eso de las 6 de la tarde mis padres hicieron otro intento, de nuevo fallido, por ver la puesta de sol en Mallory Square, donde se juntan artistas, malabaristas, tragafuegos y gentes de toda índole a entretener a la muchedumbre y ganarse unos cuartos. De nuevo las nubes taparon al sol, y la puesta de ídem no fue lo espectacular que todas las guías prometen. Ah, se siente.

Y así se pasó el jueves en Key West. Mañana más.
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Mittwoch, 2. März 2011

Mittwoch: Key West, nur 90 Meilen von Kuba entfernt // Miércoles, en Key West y a sólo 90 millas de Cuba


"Donde Tony" - gutes kubanisches Essen - buena comida
cubana camino de Key West

Am Dienstag fuhren wir von Everglades City in die Keys. Die Keys sind kleine Inseln, die durch eine Riesenautobahn, die US 1, oder „Overseas Highway“ verbunden sind. Die Straße, die die Everglades von Westen nach Osten durchquert, ist die US 41 oder „Tamiami Trail“ – denn sie verbindet TAmpa und MIAMI, daher: Tamiami. Was die Umwelt betrifft, eine Katastrophe, aber damals, als sie gebaut wurde, war die Umwelt nur für wenige wichtig, die teilweise mit ihrem Leben für ihren Einsatz zahlen mussten. Der Tamiami Trail endet eigentlich in der 8th Street in Miami, oder „Calle Ocho“, wo die ganzen Kubaner sind. Die ganze Strecke südlich vom Tamiami Trail Richtung Keys ist gesät von Obstplantagen, die überwiegend von Kubanern bearbeitet werden. Woher wissen wir das? Weil es lauter kubanische Restaurants und „Cafeterías“ gab, wie das auf dem Foto, „Donde Tony“. Dort hat mich die Kellnerin ständig „Princesa“ genannt. Und „Sweetie“.

Duval-Street, Hauptstraße in Key West
Duval Street, calle principal en Key West
Den ganzen Mittwoch haben wir in Key West verbracht. Key West ist die äußerste Insel der „Keys“, das Ende der Welt, praktisch, und dort befindet sich auch der südlichste Punkt auf dem Kontinental-U.S.A. Die Leute hier sind extrem nett, insbesondere zu mir. Hier kommen auch viele Leute, die einfach von der Welt verschwinden wollen, oder ihrem Hobby nachgehen wollen. Dann malen sie, oder schreiben, oder trinken... Tennessee Williams kam hier 17 Jahre lang, Ernest Hemingway, Robert Frost... und ein Typ aus Augsburg, der in einem Souvernir-Laden arbeitet. Mein Papa meinte zu ihm: „Typischer Aussteiger“. Wovon er ausgestiegen sein sollte hat er nicht erklärt.

Typisches Haus in Key West - Casa típica
Zuerst sind wir in die Duval Street gelaufen, und dort haben wir einen Spaziergang gemacht: hoch und runter. Denn die Duval Street verläuft zwischen dem Golf von Mexiko und dem Atlantik. Nur 2 Km lang. Und es ist sehr laut dort. Es gibt eine Kneipe neben einem Restaurant neben einem Souvenir-Laden neben einer Bar neben einem Tatoo-Laden, da will man gar nicht einschlafen!!! So viele Leute!! So viele „You’re cute!“, die man sonst verpassen würde... Niemals. Meine Eltern haben im „Flamingo Crossing“ jeweils ein RIESEN-Eis gegessen, das müsst ihr euch anschauen.

Monument zu den "Maine"-Opfern
Monumento a las víctimas del Maine (la
guerra de Cuba, ¿os acordáis?)
Aber dann sind meine Eltern zum „Key West Cemetery“ gelaufen, und dann wurde es ruhiger. Und DA bin ich eingeschlafen, zzzzzzzzz. In Key West sind viele Leute begraben, die aus den ersten Familien stammen, die im 19. Jahrhundert aus New England und dem karibischen Raum kamen. Irgendwie scheinen sie einen ganz komischen Sinn für Humor zu haben, und das müssten sie in ihren Grabsteinen demonstrieren. Also lassen sie Inschriften eingravieren wie „ich hab’ euch doch gesagt, dass ich krank war!“ Oder „Wenigstens weiß ich, wo du heute abend schläfst!“. Meine Mutter hat sich kaputt gelacht, als sie diese hier gelesen hat. Hier mehr Bilder vom Friedhof.

Sonnenuntergang - Puesta
de sol en Key West
Am Abend wollten wir eine Nachmittagsbootsfahrt mit Korallenriff-Beobachtung (mit der dazugehörigen Fische-Belästigung, sage ich nur) samt Sonnenuntergang (mit dem dazugehörigen Sekt-Anstoßen). Allerdings wurde diese abgesagt, weil der Wind zu stark wurde. Schade. Meine Eltern lassen sich allerdings keine Möglichkeit entgehen, an Alkohol zu kommen, also sind wir auf einer Terrasse geblieben während sie ein komisches Wasser getrunken haben, das sie „Coco Loco“ genannt haben. Der Sonnenuntergang war nichts besonderes, es war zu bewölkt. Aber der Platz, wo wir versucht haben, ihn zu sehen, war brechendvoll: Mallory Square. Da treten auch Straßenkünstler auf, die ganz schön gefährliche Sachen tun.

Für alle Fotos vom Mittwoch könnt ihr HIER klicken.

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Montag, 28. Februar 2011

Sonntag bis Montag: Die Everglades, Mangroven und Mücken /// Domingo a lunes: Los Everglades, mangles y mosquitos

Die Flosse eines Manatees - La aleta de un manatí

Die Reise von Seaside nach Tampa am Freitag war seeeeeeeehr seeeehr lang und anstrengend (etwa 600 km) aber die Reise von Tampa nach Everglades City, im Südwesten der Everglades, am Samstag war gar nicht so schlimm. Wir waren sogar kurz bei einem “manatee sanctuary” und endlich konnte ich die Manatees, diese riesigen Seekühe, sehen! Na ja, ich konnte nur ihre Schnauze und ihre Flosse sehen, aber das war genug. Tick! Ein weiteres Viech kommt auf meine Liste der Tiere, die man mit acht Monaten gesehen haben sollte, hehe!

10.000 Islands National Park
Die Everglades sind ein Marschland im Süden Floridas, wo Mangroven wachsen und Mücken beißen. Hauptsächlich. Gut, es gibt auch Gras, und Wasser und Inseln, und Alligatoren und Ibisse und Seeadler, aber das würde man nicht wissen, wenn man meinen Eltern zuhört. “Ach die Mangroven sind so wunderschön” und gleich danach “Wo kommen denn so viele von diesen verdammten Biester her?” hat man die ganze Zeit gehört. Mich zu stechen hat es bisher nur EINE Mücke gewagt, aber meine Eltern können sich vor lauter jucken und kratzen kaum retten.

Delphine!!
Also zurück zum Sonntag: Nach einem üppigen Frühstück im “Ivey House” (das ist das Gästehaus, wo wir sind) sind wir zur naheliegenden Ranger Station gefahren, wo der Südwest-Eintritt zum Everglades National Park liegt. Dort haben wir gleich Karten für eine Bootsfahrt im Mangroven-Mündungsgebiet gekauft. Das Gebiet trägt den schönen Namen „10.000 Islands National Park“. Die 10.000 Inseln sind eigentlich zwischen 14.000 und 16.000 Inseln, auf denen Mangroven wachsen. Es war eine Super-Fahrt, und wir haben viele verschiedene Vogelarten gesehen und... Delphine!!!! Sie sprangen rechts und links von uns, schwammen neben dem Schiff und sprangen übers Wasser nach vorne und nach hinten. Ich fand alles so schön... dass ich einschlief.

Spaß im Camelia Street Diner
Zum Mittagessen waren wir in einem netten Restaurant namens „Camellia Street Diner“. Da konnte man am Wasserufer essen; und weil es Sonntag war, hatten sie Live-Musik am Wasser. Alles ziemlich nett. Meine Mutter hat sich mit der Inhaberin und ihrer Mutter unterhalten: sie sind nämlich Spanierinnen aus dem Baskenland, aus Guernica. Ist die Welt nicht klein?

Hier bist du nie weit weg von einem.
En los Everglades siempre hay uno cerca.
Nach dem Mittagessen sind wir zum einer Picknick-Zone in der Nähe gegangen: H.P. Williams. Allerdings war ich mir nicht sicher, für wen es ein Picknick sein sollte: denn es wimmelte vor Alligatoren. Am Anfang waren wir alle drei völlig aufgeregt: Ein Alligator!! Noch einer!! Und da ist noch einer! Nach dem dreißigsten habe ich aufgehört zu zählen.

Big Cypress Bend - Boardwalk
Und danach sind wir in den Big Cypress National Park gegangen. Früher war diese Zone voller Zypressen, bis der Mensch fast alle gefällt und als Holz benutzt hat. Aber da sind noch einige Bäume übrig, so wie Mangroven (wie nicht!), Würgefeigen, Grasfelder und vieles mehr. Unser Glück war, dass es dort einen sogenannten „boardwalk bend“ gab, eine kurze Strecke mit einem Holzweg, auf dem man mit Kinderwagen laufen kann. Dort erklären verschiedene Schilder den Besuchern, worum es bei diesem Nationalpark und allgemein bei den Everglades geht. Es war alles so entspannend, dass ich... na, was denkt ihr? Genau! Ich bin eingeschlafen!

Am Abend sind wir zurück zum Camellia Street Diner gegangen, um Abendessen zum Mitnehmen zu bestellen... denn an dem Abend waren die Oscars!!! Welch Aufregung! Welch Spannung! Ach ja, und wir sind zum Restaurant auch zurückgekehrt, weil meine Mutter am Mittag vergessen hatte, die Rechnung zu begleichen. Habe ich mich geschääääääämt. Argh.

Die Oscar-Nacht verlief gut, aber war etwas langweilig. Nur genau zur Ankündigung des „Best Picture“ bin ich aufgewacht. Das wollte ich nicht verpassen. Gut, dass der Film gewonnen hat, den sich meine Eltern seit meiner Geburt sich anschauen konnten. Bin ich ein Glückspilz oder nicht?

Für mehr Bilder aus dem Sonntag in den Everglades, hier klicken.

Durch die Mangroven - Entre mangles.
Am Montag haben wir eine zweite Bootstour gemacht, diesmal durch die Mangroven. Das war aufregend!! Die Boote haben Platz für sechs Passagiere, aber nur wir drei hatten Tickets für die Fahrt gekauft, also war das eine private Runde! Ich fand das alles sehr spannend, allerdings habe ich die meiste Zeit geschlafen, trotz des lauten Motors und der Miami-Vice-ähnlichen Bootsbewegungen!! Allerdings haben meine Eltern gesagt, dass insbesondere der Mangroven-Tunnel sie sehr beeindruckt hat. Für die Fotos vom Montag, hier klicken.

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El viernes nos lo pasamos viajando desde el „mango de la sartén“ hasta Tampa y el sábado desde Tampa hasta Everglades City, junto al parque nacional de los Everglades. De camino vimos manatíes junto a una central eléctrica.

El domingo nos adentramos en el parque nacional de las 10.000 islas en un barco, aquí tenéis las fotos. Las diez mil islas es en realidad el estuario formado por una cantidad ingente de agua que baja desde el Lago Okeechobee a cientos de quilómetros donde sólo hay manglares.

Túnel de mangles-
Mangroventunnel.
El lunes dimos un paseo en barca en el que atravesamos los “túneles” que estos manglares forman al juntarse sus ramas y hojas de un lado con las de la otra orilla. Fue una experiencia inolvidable… que mis padres me tuvieron que contar porque yo, de nuevo, me quedé roque. Pero parece que fue un recorrido muy emocionante, durante el que mis padres vieron, entre otras cosas, una cría de águila calva, el pájaro nacional de EE.UU. Aunque dicen mis padres que el pájaro nacional de los Everglades es el mosquito. Madre mía cómo les han puesto. A mi no me ha tocado más que uno, que me picó en la mejilla, y ya. Se atrevan a tocarme otra vez.

Lo mejor del paseo, y para eso yo ya estaba despierta, fueron las historias que nos contó el capitán de nuestro barco. Por cierto que no había nadie más, así que fue como un paseo privado. Él es sexta generación en la ciudad de Everglades City, y piensa que el antepasado suyo que vino a la ciudad de algún otro lugar, vino porque huía de la ley en otro lugar del país. Como mucha otra gente del pueblo. Y de ahí pasó a contarnos detalles de la historia criminal del pueblo (2.500 habitantes en invierno, 500 en verano – y es que en los Everglades, la temporada alta es en invierno. En verano no hay quien aguante los mosquitos, el calor, y las lluvias diarias). En 1983, el FBI, en una acción conjunta con la DEA, detuvo y enchironó al 80% de la población masculina del pueblo por tráfico de drogas. Por ser un lugar de tan difícil acceso era el lugar ideal para llevar determinadas sustancias ilegales desde centroamérica, y luego distribuirla. Entre los detenidos figuraban varios alguaciles del sheriff. Vaya historia.

A la derecha, caimán frito; a la izquierda, cangrejo-
Rechts, Alligator; links, Krabbe.
Y a comer nos fuimos a “The Oyster House” – lugar famoso por un tipo de marisco llamado “stone crab” que se pesca entre octubre y mayo. Sólo se comen las tenazas. Los pescadores de este cangrejo lo atrapan, le arrancan la tenaza y lo dejan ir. En el espacio de seis meses al cangrejo le ha crecido la pinza que le falta. Dice mi madre que estaba muy rico. Mi padre se pidio McNuggets de caimán (bueno, “alligator”, no sé si será eso un caimán o qué será). Con tantos como hay aquí, tienen más salida que los McNuggets de pollo.

Después de comer, ooootra vez al coche, a “Jane’s scenic drive”, una carretera que recorre una mínima parte de los Everglades y que le dio a mi madre la oportunidad de sacar fotos muy artísticas. O eso piensa ella. Es más petarda.

Para ver todas las fotos del lunes, pinchad aquí.

Ahora estamos en Key West. La población más al sur de los EE.UU. Ya veremos qué tal es esto. Besos a todos.

Donnerstag, 24. Februar 2011

Martes/Miércoles/Jueves: Días tranquilos en Seaside --- Dienstag/Mittwoch/Donnerstag: Ruhige Tage in Seaside

Casa en Seaside - Haus in Seaside

Pues sí, estos últimos tres días han sido relativamente tranquilos. Por fin los lentorros de mis padres se pudieron dar una vuelta como dios manda por Seaside el martes día 22 (cómo pasa el tiempo), y fotografiar esas casas que parecen de película. Durante el día el pueblo parece abandonado, a excepción de unas cuantas tiendas concentradas en la plaza. A diferencia de lo que sería un pueblo abandonado, aquí las casas relucen más que el sol. Y la que no reluce es porque la están poniendo a punto un escuadrón de jardineros, carpinteros, decoradores, limpiadores de piscinas y qué se yo cuánta gente más. Si queréis ver más fotos de casas, pinchad en el álbum del día. No sabe una que pensar, esas casas que valen millones, con las puertas abiertas de par en par, las calles desiertas… es irreal. A mí me dio tanta cosa que… ya os lo podéis imaginar… ¡me quedé dormida! Jajaja.

Con mi amiga Jasmine en Watercolor
Mit meiner neuen Freundin Jasmine in Watercolor
Desde Seaside hay un pequeño paseo hasta la localidad vecina de “Watercolor” – antes mi madre cometió una ilegalidad y se metió en uno de los pabellones privados reservados a los habitantes del pueblo y “huéspedes” para sacar esta foto. Ella dice que somos huéspedes en Seaside y a callar todo el mundo. Así es mi madre, una dictadora para lo que le interesa. La niña tan linda que veis en la foto se llama Jasmine y la conocí en una cafetería de Watercolor donde mis padres hicieron un alto para darme el biberón. Era una familia compuesta de padre barbudo, madre despeinada y cuatro críos, todos algo desastrados, y mis padres se miraban con cara de circunstancias. El paterfamilias nos preguntó de dónde éramos, y al final acabaron teniendo una larga conversación acerca del futuro de la Unión Europea, la dimisión de Axel Weber y cómo en algunos estados sureños hay gente que no se considera estadounidense. Y es que, como acabaron concluyendo mis padres, en este país te sorprende que la gente más informada acerca de lo que ocurre fuera de sus fronteras no tienen el aspecto que uno se imagina. Yo sólo sé que a mí su hija Jasmine me cayó bien desde el primer momento.

La fartá a comer en la “Barefoot Bar-B-Q” que se pegaron mis padres ni la comento, porque ya es de vergüenza ajena lo que comen estos, especialmente si se compara con lo que me dan a mí.

Aaaaaah, la playita
Por la tarde ¡por fin! me dejaron mis padres tocar la arena. A puntito estuve de meterme un buen puñao de la misma en la boca, pero anduve muy lenta, y me lo impidieron. Sin embargo yo sé que no pueden estar atentos todo el día, y aquí en Florida hay mucha playa, y mucha arena… Tere, esta vez no hay foto del Teutonia a la orilla del mar. Mis padres, que son unos flojos, decidieron pasar de empujar hasta la orilla.

Uno de los barcos bonitos en Destin
Y bueno, el miércoles fue otro día de playa también, esta vez en Fort Walton y en Destin: menos mal que mis padres no eligieron pasar la semana en Destin. Aunque la playa allí es preciosa y gigantesca, la ciudad es realmente una sucesión de torres hoteleras, restaurantes y bares. Ah sí, y en el puerto hay barcos que ofrecen cruceros para ver a los delfines. Parafraseando a Libertad, yo no entiendo como hay gente que no sabe aburrirse sin molestar a los delfines. Aquí tenéis las fotos del miércoles.

Hoy ha sido un día tranquilo en Seaside. Y bueno, mi madre no quiere que lo cuente, pero se han ido a comprar a uno de esos Outlets y han salido cargaditos. Aunque para mí creo que también ha caído algo.

Mañana nos espera un día largo: conduciremos a Tampa desde aquí. Unas siete horas. Se me va a dormir el culete. Besos a todos.
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Montag, 21. Februar 2011

Montag/Lunes: One night at Stinky’s

"Ich möchte bitte in die erste Reihe"
"Llevadme a la primera fila, porfi"

Heute war ein anstrengender aber schöner Strandtag. Wir sind bis zum nahen Grayton Beach State Park gefahren. Der Eintritt kostet 5 Dollar für einen Wagen mit bis zu acht Passagieren. Ich weiß, acht? Aber so sind die amerikanischen Autos, nehme ich mal an: groß, halt. Es ist wunderschön, mit meinem Wagen kann man praktisch bis ans Meeresufer fahren, diese deutsche Technik ist einfach unübertrefflich. Leider sind meine Eltern danach schon etwas erschöpft. Weicheier.

"Zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz..."
Der Strand war wunderschön, wir sind zum Ufer spazieren gegangen: jetzt weiß ich, warum diese Ecke die „Emerald Coast“ heißt, die „Smaragdküste“ – bei dem kristallklaren Wasser und dem weißen Sand sieht die Küste tatsächlich smaragdgrün aus. Ich war so schwer davon beeindruckt, dass ich gleich eingeschlafen bin, in meinem kuscheligen Baby-Wagen. 
"Was hängt denn da oben?"
Olivia la exploradora

Nach meinem Mittagessen haben wir uns einen sogenannten „Nature Trail“ angetan. Papa hat mich getragen und es war super-interessant, und nicht so anstrengend wie ich befürchtet hatte. Der Weg verläuft über eine Düne: normalerweise darf man sie nicht betreten, aber in diesem Fall ist es erlaubt. Da kann man riesige Magnolien bewundern, Salzsümpfe, abgestorbene Bäume und ganz große Pinienbäume, die die Düne fast verschluckt hat. Und hinter der Düne konnte man immer das Meer rauschen hören. Ich war so begeistert, ich musste ein paar Mal ganz laut schreien – ihr hättet die Gesichter meiner Eltern sehen sollen!!

"Oooooh kalt!" "Qué frío"
Meine Eltern mussten danach beide ihre Füße ins Wasser tun und dabei einander abwechselnd versicheren, dass das Wasser total kalt ist. „Ooooooh, kalt!“ „Wirklich? Ich gehe rein!“ „Und, wie war’s?“ „Oooooooo, kalt.“ Die spinnen, meine Eltern.

Der Krebs wird fertig
geschlachtet - Muerte de un
cangrejo.
Das Abendessen wollten die Beiden in einem Restaurant am Straßenrand machen, das Stinky’s Fish Camp heißt. Das Motto ist „Peace – Love – Stinky’s“. Da kannst du deinen Schnulli wetten, dass meine Eltern so was mögen würden. Sie dachten, ach eine ganz entspannte Angelegenheit, da fahren wir hin. Ha! Das erste, was passiert, ein Typ will den Autoschlüssel meines Papas und sagt, er parkt das Auto für ihn: das heißt „Valet Parking“. Und wir dachten so was gibt’s nur in den Filmen. Nachdem der Schock vorbei war, haben sich beide im Lokal sehr wohl gefühlt: da hingen Posters von Tipitina’s, einem Restaurant in New Orleans, und von berühmten Musiker der Südstaaten wie Professor Longhair. Das Menü hat sehr gut ausgeschaut, meine Mutter hat „The taste of Stinky“ gewählt mit u.a. Süßwasserkrebs-Pastete, Wels, Crabcake... mein Papa hat „Stinky’s Stew“ genommen, unter anderem kamen drei Riesenbeine eines Riesenkrebses, die man mit einem Nußknacker aufbrechen musste! Und am Ende haben sie noch Nachtisch gegessen: Key Lime Pie. Ich hatte schon gefürchtet, sie würden mich dann darum bitten, dass ich sie nach Hause fahre! Frechheit.

Für mehr Fotos von unserem wunderschönen Tag im State Park, bitte hier klicken.
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Sonntag, 20. Februar 2011

Fin de semana en el mango de la sartén: Domingo /// Wochenende am “Pfannenstiel”: Sonntag

Lista para visitar las playas.
Bereit für die Strandbesuche.

El domingo amaneció soleado. Yo ya estaba lista para partir en pos de nuevas aventuras a esto de las 7 de la mañana, pero estos lentos son incapaces de salir antes de las once… yo no sé en qué se les va el tiempo. Mi madre siempre pregunta no se qué de las papillas, y que si llevamos cuchara y babero. ¡Está boba! Si a cualquier sitio que vamos, aunque sea una playa solitaria, siempre hay papillas por ahí y baberos y cucharas. A mí desde luego nunca me falta comida cuando tengo hambre. Estos dos deberían relajarse un poquillo, creo yo.

Y vuelta a meterme en el coche, qué rollo. Tocaba ver la “ruta panorámica” de la carretera de la costa 30-A. A lo largo de la misma se encuentran unas trece localidades, creadas en los últimos 20 años, siguiendo el ejemplo de Seaside. O sea, distancias abarcables a pie, aceras (que uno no siempre encuentra en algunas ciudades norteamericanas), cafés, restaurantes y demás mandangas. Los nombres de las localidades y sus playas son algo caprichosos y pelín pretenciosos: Watercolor (acuarela), Seagrove, Rosemary Beach (playa del romero). La primera en la que estuvimos, Inlet Beach, era muy bonita, a juzgar por los comentarios de mis padres. “¡Qué bonita que es!” “Sí, ¡qué chula!” “Sí, chula y bonita.” Vaya par de magos con las palabras.

Idilio algo siniestro en Rosemary Beach.
Unheimliche Idylle in Rosemary Beach.
Lo de la playa del romero hay que contarlo aparte: Mis padres tenían especial interés en ver esa playa, porque dice la guía que sobre las dunas que separan la playa de la población crece romero silvestre, y que es muy bonito de ver y oler y tal. Así que ahí íbamos los tres a ver la playa del romero cuando nos encontramos con que todos los accesos (porque esas dunas no las atraviesa ni Dios, está prohibido pisarlas y además que son unas dunas de un tamaño considerable; sólo se puede llegar a la playa por unos caminillos en madera), pues eso que todos los accesos a esa playa estaban cerrados – ¡¡¡y sólo se podía entrar con PIN!!! Nos quedamos los tres de piedra Pómez (sí, sí, yo también). ¡Y el PIN sólo lo tienen los que viven allí! O sea, que van a la playa como si fueran al cajero automático, sólo que en vez de sacar dinero sacan diversión a la orilla del mar.

O entras con PIN, o saltas la valla.
Zum Strand geht's nur mit einer PIN-Nummer.
Pero ahí no acaba todo: una playa más allá nos encontramos con una urbanización a medio construir. Ahí se había ido hasta el tato, así que pensamos que era una de las víctimas de la crisis inmobiliaria en EE.UU. Bueno pues aún no había ni una casa terminada… pero el acceso a la playa ya estaba bloqueado por una puerta con aparatillo para introducir el PIN. ¡Toma ya!

Casa en Grayton Beach de los años 20.
Haus an Grayton Beach um die 20er Jahre.
Luego continuamos hacia el Oeste en dirección a Grayton Beach. Ahí se veía a la gente más relajada en cuanto a los accesos a la playa (vamos, que accedía todo el mundo). Hay unas casas bien bonitas, y algunas muy antiguas –antiguo americano, o sea, de 1925 o 1936, vaya- en el puro estilo sureño, que sólo te faltaba ver apoyados en la galería del primer piso a Paul Newman y Liz Taylor enzarzados en una discusión.

¿Qué es más bonito, la puesta de sol o yo?
Wer ist hübscher, der Sonnenuntergang oder ich?
Ahí si que vimos gente digna de figurar en el diario: un tipo de pelo largo y canoso que podría ser perfectamente el primo del “Nota”, una señora rubia roja como un calamar pero no por el sol, a juzgar por la manera en que arrastraba las eses al hablar, un tipo paseando a su perro diciéndole a mitad de meada (del perro) que vale ya de mear, que luego se malacostumbra. Malacostumbrarse a qué, exactamente, se pregunta una. Total, que decidimos quedarnos ahí a ver la puesta de sol. Fue tan bonita que al final aplaudimos. Plas, plas.

Para más fotos de nuestro día de playa en playa y tiro porque me toca, pinchad aquí.

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Samstag, 19. Februar 2011

Wochenende im “Pfannenstiel”: Teil 1 // Fin de semana en el “mango de la sartén”: primera parte

Die Reise zum Panhandle war schon anstrengend.
Un viaje duro del noreste al noroeste.

Am Freitag war es soweit: wir mussten Fernandina Beach verlassen. Schade! Ich hatte mich schon an die wunderschönen roten Sonnenaufgänge gewöhnt. Meine Eltern meinten, in unserem nächsten Ziel würden wir wunderschöne rote Sonnenuntergänge haben… und tolles Essen aus den Südstaaten. Die denken echt nur ans Essen!!

Die Reise war schon ziemlich anstrengend; wir haben oft Halt gemacht, denn die amerikanische Autobahnen haben riesige Raststätten mit ganz sauberen Toiletten (und keinen „Sanifair“-Toilettenbon für 1 Euro), also wurde ich an den schönsten Ecken des floridianischen Nordens und Nordwestens gefüttert, gewickelt und fotografiert. So ungefähr in der Reihenfolge. Wir sind an Jacksonville vorbeigefahren, sowie über dem Suwannee River, der in Floridas Nationalhymne prominent erwähnt wird. Der Text zum Lied ist ziemlich rassistisch, aber nichts Überraschendes für ein Text aus den dreißiger Jahren.
  
Unser Wohnzimmer.
En el comedor, bien agustito.
Insgesamt waren wir etwa acht Stunden unterwegs und mein Popo ist am Ende eingeschlafen, ich schwöre es. Aber endlich waren wir in Seaside!! Seaside ist an der Nordwest-Küse Floridas, am sogenannten „Panhandle“ oder „Pfannenstiel“ – wenn man sich die Gegend in einer Karte anschaut, versteht man warum.

Die Stadt sieht aus wie aus einer Film-Kulisse... und das war sie auch! Und zwar im Jahr 1998, als hier „The Truman Show“ gedreht wurde. Die Stadt ist etwas unheimlich, die Häuser sind in perfektem Zustand, die Gärten gepflegt, alle grüßen dich mit einem netten „How y’all doin’?“... Auf der anderen Seite kann man überall hin laufen. Mir ist es letztendlich egal, da ich überall hin- und herkutschiert werde, aber ich nehme an, für meine Eltern ist es angenehm, nicht immer das Auto nehmen zu müssen.

Farmer's Market in Seaside.
Forofos de lo orgánico en el mercado.
Also haben wir am Samstag die Stadt erkundschaftet. Für die Größe der Stadt ist das in etwa 20 Minuten gemacht, würde man vermuten. Aber meine Eltern haben es geschafft, sich nur EINEN TEIL der Stadt anzuschauen. Ich vermute das ist rekordverdächtig. Am Vormittag mussten sie sich den „Farmers’ Market“ anschauen, der wöchentliche Markt, bei dem lokale Bauer ihre Produkte vorstellen. Also haben wir uns nur ein paar der seltsamen Häuser in Seaside angeschaut.

Konzert am Amphitheater.
Concierto en el anfiteatro.
Am späten Samstagnachmittag sind wir wieder auf die Straßen von Seaside gegangen, da würde man denken, wir hätten uns den Rest der Ortschaft anschauen können. Von wegen! Es gab einen Livekonzert mitten am Hauptplatz (die Einheimischen nennen das „Amphitheater“) und das durfte ich mir anhören, wobei ich einfach schlafen wollte! Aber bei all der Country-Musik konnte ich mich nicht aufs Schlafen konzentrieren. Und dann wollten die zwei unbedingt den Sonnenuntergang nicht verpassen, wie Dutzende anderer Touristen, die in der Ortschaft für das verlängerte Wochenende des „Presidents’ Day“ waren –ich bin dabei endlich eingeschlafen. Gähn.

Sonnenuntergang in Seaside.
Puesta de sol en Seaside
Danach wollten meine Eltern ein „frühes Abendessen“ machen, also haben sie sich was zu essen beim „Crab Shack“ geholt, wie ich später erfahren habe. Meine Mama hat was gesagt von „sehr scharfen Garnelen“... Hehe, geschieht ihr recht.

Das Apartment ist recht schnuckelig. Es heißt „Picasso Moon“- das hat wahrscheinlich damit zu tun, dass die Inhaberin, Bert, eine Kunstgalerie im Erdgeschoss hat. Nur hier in den USA ist der Erdgeschoss kein Erdgeschoss sondern der erste Stock. Und der erste Stock ist eigentlich der zweite Stock. Ich weiß: hä? Die spinnen, die Amerikaner. An den Wänden hängen Originalbilder und –gemälde von Künstlern, deren Werke Bert in ihrer Galerie verkauft. Der Balkon ist super, sehr groß und man verpasst nichts, von dem was auf der Straße passiert. Für jemand wie mich das Wichtigste überhaupt. Ach ja, und auf dem Balkon hängt ein Bett, ist das nicht lustig? Da haben meine Eltern mich schon mal gefüttert. Wie man so macht, gell?

Für weitere Fotos aus unserem ersten Tag in Seaside, bitte hier klicken.

Donnerstag, 17. Februar 2011

Jueves/Donnerstag: Prosperidad, sufrimiento, belleza


Casa del "massa" en la plantación Kingsley - Meisterhaus
auf der Kingsley Plantation
Hoy hemos visitado una antigua plantación. Y es que Florida, como prácticamente todos los estados de Estados Unidos, prosperó gracias a la esclavitud. Generación tras generación de hombres y mujeres que nacieron y murieron sin que nadie escribiera su sufrimiento ni reflejara su angustia: no en general, se ha escrito mucho acerca de la terrible condición de esclavo, y sobre todo del esclavo en una plantación. Hablo de generaciones y generaciones de esclavos y esclavas anónimos que murieron jóvenes tras una vida de sufrimiento y dolor, con el único consuelo de sus familias, a las que podían perder por un capricho de sus dueños.

Jo. ¿Pero a qué sitios me llevan mis padres? Qué tristeza.

Las chozas de los esclavos de la plantación - Sklavenhütten,
das große Haus ist eine Rekonstruktion
De todo esto hablaban mis padres y me ha dado un respeto que me he callado todo el paseo por la llamada Plantación Kingsley, que recibe el nombre de su dueño más célebre, Zephaniah Kingsley, un tipo que se hizo rico comerciando con esclavos, que se casó con una esclava, Anna Madgigine Jai Kingsley, quien a su vez tenía sus propios esclavos. Que envió a su familia a Haití cuando Florida pasó a manos estadounidenses – porque según las leyes de entonces su mujer dejaba de ser una esclava liberada para volver a ser eso, una esclava, que podría ser vendida al mejor postor. El concepto de esclavo liberado sólo existía en los territorios españoles de América.

"A Dios pongo por testigo..."
En la plantación sobreviven la casa señorial, la cocina con los aposentos del ama, y 25 de las alrededor de 62 chozas de los esclavos dispuestas en semicírculo a cierta distancia de la casa principal. Desde luego, no es como lo que sale en “Lo que el viento se llevó”, dice mi madre.

La plantación se encuentra en Fort George Island, una de las varias islas al noreste de Florida y al sur de Fernandina Beach. Se pueden visitar dando un breve paseíllo en coche, y yo tan contenta, porque es subir al coche y me quedo sopitrona.

Eso del fondo es nuestro coche -
Im Hintergrund, unser Auto









Después de la visita a la plantación, y después de otro sueñito reparador –a ver si os creéis que una filosofa sobre la libertad de esa manera sin quedarse exhausta- hemos llegado a Huguenot Memorial Park: un parque nacional con una playa laaaaaarga laaaaarga como un día sin pan y en la que se podía entrar con el coche. Y mis padres que si será arena o si será la niebla y ahí nos tenías a los tres como tres pasmados en mitad de la playa desierta con una neblina que sería agua pulverizada del mar, o sería arena, pero que parecía que iban a salir los bichos de una historia de Stephen King y se nos iban a zampar.

La playa sin fin en Little Talbot Island -
Ein unendlicher Strand auf Little Talbot Island
De ahí nos hemos ido a Little Talbot Island, otro parque nacional con unas dunas de impresión. La marea estaba subiendo, pero nos ha dado tiempo a ver una cantidad de conchas y restos de bichos, que si tuviéramos sitio en las maletas nos las llevábamos todas. Ahí me han dado la comida, rodeados, como aquel que dice, de cangrejos con una sola tenaza que se metían en sus agujerillos cada vez que nos movíamos. Y rodeados de pelícanos, pesca que te pesca. Esa playa me ha gustado mucho. También era interminable y el runrún del océano tiene un no sé qué que me ha vuelto a dar el sueñarrín.
Puesta de sol en el puerto de
Fernandina Beach


De vuelta a casa a mis padres se les a ocurrido ir a ver la puesta de sol en el puerto de Fernandina Beach. Yo les he dicho que vale, que puesta de sol toda la que quieran, pero que ¿qué hay de mi merienda? Entonces mi madre ha entrado en razón y me ha dado la merienda en el coche mientras mi padre se pegaba un atracón de fotos. Y la verdad es que el atardecer ha sido bien bonito, así que al final no le he hecho mucho caso a la merienda. Mi madre me miraba requeteofendida; yo no sé lo que le da a veces. Es un poco inestable, la verdad.

South 29 - Los glotones atacan de nuevo
Abendessen im "South 29"
Luego, y para mi sorpresa, mis padres se han ido a cenar por ahí. ¡A qué horas! ¡Y con un bebé! Desde luego… El restaurante se llama “South 29” y me ha gustado mucho, porque todas las camareras han venido a la mesa a decirme tonterías. Los demás bebés dirán lo que quieran, pero en el fondo a todos nos gusta que nos digan lo guapos que somos. Y sólo cuesta una sonrisilla. Mis padres, de nuevo, han salido del restaurante que me daban ganas de pedir un remolque. Vale que el marisco de aquí esté muy bueno, pero, ¿hay que llenarse la barriga de esta manera? Por lo visto sí.


Para más fotos del día de hoy, pinchar aquí.
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Die deutsche Übersetzung steht noch nicht zur Verfügung. Für Bilder des heutigen Tages, in dem wir eine ehemalige Plantage besucht haben, so wie zwei Nationalparks, Huguenot Memorial Park, und Little Talbot, beide mit spektakulären und unendlich langen Sträden, bitte hier klicken.