Montag, 28. Februar 2011

Sonntag bis Montag: Die Everglades, Mangroven und Mücken /// Domingo a lunes: Los Everglades, mangles y mosquitos

Die Flosse eines Manatees - La aleta de un manatí

Die Reise von Seaside nach Tampa am Freitag war seeeeeeeehr seeeehr lang und anstrengend (etwa 600 km) aber die Reise von Tampa nach Everglades City, im Südwesten der Everglades, am Samstag war gar nicht so schlimm. Wir waren sogar kurz bei einem “manatee sanctuary” und endlich konnte ich die Manatees, diese riesigen Seekühe, sehen! Na ja, ich konnte nur ihre Schnauze und ihre Flosse sehen, aber das war genug. Tick! Ein weiteres Viech kommt auf meine Liste der Tiere, die man mit acht Monaten gesehen haben sollte, hehe!

10.000 Islands National Park
Die Everglades sind ein Marschland im Süden Floridas, wo Mangroven wachsen und Mücken beißen. Hauptsächlich. Gut, es gibt auch Gras, und Wasser und Inseln, und Alligatoren und Ibisse und Seeadler, aber das würde man nicht wissen, wenn man meinen Eltern zuhört. “Ach die Mangroven sind so wunderschön” und gleich danach “Wo kommen denn so viele von diesen verdammten Biester her?” hat man die ganze Zeit gehört. Mich zu stechen hat es bisher nur EINE Mücke gewagt, aber meine Eltern können sich vor lauter jucken und kratzen kaum retten.

Delphine!!
Also zurück zum Sonntag: Nach einem üppigen Frühstück im “Ivey House” (das ist das Gästehaus, wo wir sind) sind wir zur naheliegenden Ranger Station gefahren, wo der Südwest-Eintritt zum Everglades National Park liegt. Dort haben wir gleich Karten für eine Bootsfahrt im Mangroven-Mündungsgebiet gekauft. Das Gebiet trägt den schönen Namen „10.000 Islands National Park“. Die 10.000 Inseln sind eigentlich zwischen 14.000 und 16.000 Inseln, auf denen Mangroven wachsen. Es war eine Super-Fahrt, und wir haben viele verschiedene Vogelarten gesehen und... Delphine!!!! Sie sprangen rechts und links von uns, schwammen neben dem Schiff und sprangen übers Wasser nach vorne und nach hinten. Ich fand alles so schön... dass ich einschlief.

Spaß im Camelia Street Diner
Zum Mittagessen waren wir in einem netten Restaurant namens „Camellia Street Diner“. Da konnte man am Wasserufer essen; und weil es Sonntag war, hatten sie Live-Musik am Wasser. Alles ziemlich nett. Meine Mutter hat sich mit der Inhaberin und ihrer Mutter unterhalten: sie sind nämlich Spanierinnen aus dem Baskenland, aus Guernica. Ist die Welt nicht klein?

Hier bist du nie weit weg von einem.
En los Everglades siempre hay uno cerca.
Nach dem Mittagessen sind wir zum einer Picknick-Zone in der Nähe gegangen: H.P. Williams. Allerdings war ich mir nicht sicher, für wen es ein Picknick sein sollte: denn es wimmelte vor Alligatoren. Am Anfang waren wir alle drei völlig aufgeregt: Ein Alligator!! Noch einer!! Und da ist noch einer! Nach dem dreißigsten habe ich aufgehört zu zählen.

Big Cypress Bend - Boardwalk
Und danach sind wir in den Big Cypress National Park gegangen. Früher war diese Zone voller Zypressen, bis der Mensch fast alle gefällt und als Holz benutzt hat. Aber da sind noch einige Bäume übrig, so wie Mangroven (wie nicht!), Würgefeigen, Grasfelder und vieles mehr. Unser Glück war, dass es dort einen sogenannten „boardwalk bend“ gab, eine kurze Strecke mit einem Holzweg, auf dem man mit Kinderwagen laufen kann. Dort erklären verschiedene Schilder den Besuchern, worum es bei diesem Nationalpark und allgemein bei den Everglades geht. Es war alles so entspannend, dass ich... na, was denkt ihr? Genau! Ich bin eingeschlafen!

Am Abend sind wir zurück zum Camellia Street Diner gegangen, um Abendessen zum Mitnehmen zu bestellen... denn an dem Abend waren die Oscars!!! Welch Aufregung! Welch Spannung! Ach ja, und wir sind zum Restaurant auch zurückgekehrt, weil meine Mutter am Mittag vergessen hatte, die Rechnung zu begleichen. Habe ich mich geschääääääämt. Argh.

Die Oscar-Nacht verlief gut, aber war etwas langweilig. Nur genau zur Ankündigung des „Best Picture“ bin ich aufgewacht. Das wollte ich nicht verpassen. Gut, dass der Film gewonnen hat, den sich meine Eltern seit meiner Geburt sich anschauen konnten. Bin ich ein Glückspilz oder nicht?

Für mehr Bilder aus dem Sonntag in den Everglades, hier klicken.

Durch die Mangroven - Entre mangles.
Am Montag haben wir eine zweite Bootstour gemacht, diesmal durch die Mangroven. Das war aufregend!! Die Boote haben Platz für sechs Passagiere, aber nur wir drei hatten Tickets für die Fahrt gekauft, also war das eine private Runde! Ich fand das alles sehr spannend, allerdings habe ich die meiste Zeit geschlafen, trotz des lauten Motors und der Miami-Vice-ähnlichen Bootsbewegungen!! Allerdings haben meine Eltern gesagt, dass insbesondere der Mangroven-Tunnel sie sehr beeindruckt hat. Für die Fotos vom Montag, hier klicken.

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El viernes nos lo pasamos viajando desde el „mango de la sartén“ hasta Tampa y el sábado desde Tampa hasta Everglades City, junto al parque nacional de los Everglades. De camino vimos manatíes junto a una central eléctrica.

El domingo nos adentramos en el parque nacional de las 10.000 islas en un barco, aquí tenéis las fotos. Las diez mil islas es en realidad el estuario formado por una cantidad ingente de agua que baja desde el Lago Okeechobee a cientos de quilómetros donde sólo hay manglares.

Túnel de mangles-
Mangroventunnel.
El lunes dimos un paseo en barca en el que atravesamos los “túneles” que estos manglares forman al juntarse sus ramas y hojas de un lado con las de la otra orilla. Fue una experiencia inolvidable… que mis padres me tuvieron que contar porque yo, de nuevo, me quedé roque. Pero parece que fue un recorrido muy emocionante, durante el que mis padres vieron, entre otras cosas, una cría de águila calva, el pájaro nacional de EE.UU. Aunque dicen mis padres que el pájaro nacional de los Everglades es el mosquito. Madre mía cómo les han puesto. A mi no me ha tocado más que uno, que me picó en la mejilla, y ya. Se atrevan a tocarme otra vez.

Lo mejor del paseo, y para eso yo ya estaba despierta, fueron las historias que nos contó el capitán de nuestro barco. Por cierto que no había nadie más, así que fue como un paseo privado. Él es sexta generación en la ciudad de Everglades City, y piensa que el antepasado suyo que vino a la ciudad de algún otro lugar, vino porque huía de la ley en otro lugar del país. Como mucha otra gente del pueblo. Y de ahí pasó a contarnos detalles de la historia criminal del pueblo (2.500 habitantes en invierno, 500 en verano – y es que en los Everglades, la temporada alta es en invierno. En verano no hay quien aguante los mosquitos, el calor, y las lluvias diarias). En 1983, el FBI, en una acción conjunta con la DEA, detuvo y enchironó al 80% de la población masculina del pueblo por tráfico de drogas. Por ser un lugar de tan difícil acceso era el lugar ideal para llevar determinadas sustancias ilegales desde centroamérica, y luego distribuirla. Entre los detenidos figuraban varios alguaciles del sheriff. Vaya historia.

A la derecha, caimán frito; a la izquierda, cangrejo-
Rechts, Alligator; links, Krabbe.
Y a comer nos fuimos a “The Oyster House” – lugar famoso por un tipo de marisco llamado “stone crab” que se pesca entre octubre y mayo. Sólo se comen las tenazas. Los pescadores de este cangrejo lo atrapan, le arrancan la tenaza y lo dejan ir. En el espacio de seis meses al cangrejo le ha crecido la pinza que le falta. Dice mi madre que estaba muy rico. Mi padre se pidio McNuggets de caimán (bueno, “alligator”, no sé si será eso un caimán o qué será). Con tantos como hay aquí, tienen más salida que los McNuggets de pollo.

Después de comer, ooootra vez al coche, a “Jane’s scenic drive”, una carretera que recorre una mínima parte de los Everglades y que le dio a mi madre la oportunidad de sacar fotos muy artísticas. O eso piensa ella. Es más petarda.

Para ver todas las fotos del lunes, pinchad aquí.

Ahora estamos en Key West. La población más al sur de los EE.UU. Ya veremos qué tal es esto. Besos a todos.

Donnerstag, 24. Februar 2011

Martes/Miércoles/Jueves: Días tranquilos en Seaside --- Dienstag/Mittwoch/Donnerstag: Ruhige Tage in Seaside

Casa en Seaside - Haus in Seaside

Pues sí, estos últimos tres días han sido relativamente tranquilos. Por fin los lentorros de mis padres se pudieron dar una vuelta como dios manda por Seaside el martes día 22 (cómo pasa el tiempo), y fotografiar esas casas que parecen de película. Durante el día el pueblo parece abandonado, a excepción de unas cuantas tiendas concentradas en la plaza. A diferencia de lo que sería un pueblo abandonado, aquí las casas relucen más que el sol. Y la que no reluce es porque la están poniendo a punto un escuadrón de jardineros, carpinteros, decoradores, limpiadores de piscinas y qué se yo cuánta gente más. Si queréis ver más fotos de casas, pinchad en el álbum del día. No sabe una que pensar, esas casas que valen millones, con las puertas abiertas de par en par, las calles desiertas… es irreal. A mí me dio tanta cosa que… ya os lo podéis imaginar… ¡me quedé dormida! Jajaja.

Con mi amiga Jasmine en Watercolor
Mit meiner neuen Freundin Jasmine in Watercolor
Desde Seaside hay un pequeño paseo hasta la localidad vecina de “Watercolor” – antes mi madre cometió una ilegalidad y se metió en uno de los pabellones privados reservados a los habitantes del pueblo y “huéspedes” para sacar esta foto. Ella dice que somos huéspedes en Seaside y a callar todo el mundo. Así es mi madre, una dictadora para lo que le interesa. La niña tan linda que veis en la foto se llama Jasmine y la conocí en una cafetería de Watercolor donde mis padres hicieron un alto para darme el biberón. Era una familia compuesta de padre barbudo, madre despeinada y cuatro críos, todos algo desastrados, y mis padres se miraban con cara de circunstancias. El paterfamilias nos preguntó de dónde éramos, y al final acabaron teniendo una larga conversación acerca del futuro de la Unión Europea, la dimisión de Axel Weber y cómo en algunos estados sureños hay gente que no se considera estadounidense. Y es que, como acabaron concluyendo mis padres, en este país te sorprende que la gente más informada acerca de lo que ocurre fuera de sus fronteras no tienen el aspecto que uno se imagina. Yo sólo sé que a mí su hija Jasmine me cayó bien desde el primer momento.

La fartá a comer en la “Barefoot Bar-B-Q” que se pegaron mis padres ni la comento, porque ya es de vergüenza ajena lo que comen estos, especialmente si se compara con lo que me dan a mí.

Aaaaaah, la playita
Por la tarde ¡por fin! me dejaron mis padres tocar la arena. A puntito estuve de meterme un buen puñao de la misma en la boca, pero anduve muy lenta, y me lo impidieron. Sin embargo yo sé que no pueden estar atentos todo el día, y aquí en Florida hay mucha playa, y mucha arena… Tere, esta vez no hay foto del Teutonia a la orilla del mar. Mis padres, que son unos flojos, decidieron pasar de empujar hasta la orilla.

Uno de los barcos bonitos en Destin
Y bueno, el miércoles fue otro día de playa también, esta vez en Fort Walton y en Destin: menos mal que mis padres no eligieron pasar la semana en Destin. Aunque la playa allí es preciosa y gigantesca, la ciudad es realmente una sucesión de torres hoteleras, restaurantes y bares. Ah sí, y en el puerto hay barcos que ofrecen cruceros para ver a los delfines. Parafraseando a Libertad, yo no entiendo como hay gente que no sabe aburrirse sin molestar a los delfines. Aquí tenéis las fotos del miércoles.

Hoy ha sido un día tranquilo en Seaside. Y bueno, mi madre no quiere que lo cuente, pero se han ido a comprar a uno de esos Outlets y han salido cargaditos. Aunque para mí creo que también ha caído algo.

Mañana nos espera un día largo: conduciremos a Tampa desde aquí. Unas siete horas. Se me va a dormir el culete. Besos a todos.
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Montag, 21. Februar 2011

Montag/Lunes: One night at Stinky’s

"Ich möchte bitte in die erste Reihe"
"Llevadme a la primera fila, porfi"

Heute war ein anstrengender aber schöner Strandtag. Wir sind bis zum nahen Grayton Beach State Park gefahren. Der Eintritt kostet 5 Dollar für einen Wagen mit bis zu acht Passagieren. Ich weiß, acht? Aber so sind die amerikanischen Autos, nehme ich mal an: groß, halt. Es ist wunderschön, mit meinem Wagen kann man praktisch bis ans Meeresufer fahren, diese deutsche Technik ist einfach unübertrefflich. Leider sind meine Eltern danach schon etwas erschöpft. Weicheier.

"Zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz..."
Der Strand war wunderschön, wir sind zum Ufer spazieren gegangen: jetzt weiß ich, warum diese Ecke die „Emerald Coast“ heißt, die „Smaragdküste“ – bei dem kristallklaren Wasser und dem weißen Sand sieht die Küste tatsächlich smaragdgrün aus. Ich war so schwer davon beeindruckt, dass ich gleich eingeschlafen bin, in meinem kuscheligen Baby-Wagen. 
"Was hängt denn da oben?"
Olivia la exploradora

Nach meinem Mittagessen haben wir uns einen sogenannten „Nature Trail“ angetan. Papa hat mich getragen und es war super-interessant, und nicht so anstrengend wie ich befürchtet hatte. Der Weg verläuft über eine Düne: normalerweise darf man sie nicht betreten, aber in diesem Fall ist es erlaubt. Da kann man riesige Magnolien bewundern, Salzsümpfe, abgestorbene Bäume und ganz große Pinienbäume, die die Düne fast verschluckt hat. Und hinter der Düne konnte man immer das Meer rauschen hören. Ich war so begeistert, ich musste ein paar Mal ganz laut schreien – ihr hättet die Gesichter meiner Eltern sehen sollen!!

"Oooooh kalt!" "Qué frío"
Meine Eltern mussten danach beide ihre Füße ins Wasser tun und dabei einander abwechselnd versicheren, dass das Wasser total kalt ist. „Ooooooh, kalt!“ „Wirklich? Ich gehe rein!“ „Und, wie war’s?“ „Oooooooo, kalt.“ Die spinnen, meine Eltern.

Der Krebs wird fertig
geschlachtet - Muerte de un
cangrejo.
Das Abendessen wollten die Beiden in einem Restaurant am Straßenrand machen, das Stinky’s Fish Camp heißt. Das Motto ist „Peace – Love – Stinky’s“. Da kannst du deinen Schnulli wetten, dass meine Eltern so was mögen würden. Sie dachten, ach eine ganz entspannte Angelegenheit, da fahren wir hin. Ha! Das erste, was passiert, ein Typ will den Autoschlüssel meines Papas und sagt, er parkt das Auto für ihn: das heißt „Valet Parking“. Und wir dachten so was gibt’s nur in den Filmen. Nachdem der Schock vorbei war, haben sich beide im Lokal sehr wohl gefühlt: da hingen Posters von Tipitina’s, einem Restaurant in New Orleans, und von berühmten Musiker der Südstaaten wie Professor Longhair. Das Menü hat sehr gut ausgeschaut, meine Mutter hat „The taste of Stinky“ gewählt mit u.a. Süßwasserkrebs-Pastete, Wels, Crabcake... mein Papa hat „Stinky’s Stew“ genommen, unter anderem kamen drei Riesenbeine eines Riesenkrebses, die man mit einem Nußknacker aufbrechen musste! Und am Ende haben sie noch Nachtisch gegessen: Key Lime Pie. Ich hatte schon gefürchtet, sie würden mich dann darum bitten, dass ich sie nach Hause fahre! Frechheit.

Für mehr Fotos von unserem wunderschönen Tag im State Park, bitte hier klicken.
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Sonntag, 20. Februar 2011

Fin de semana en el mango de la sartén: Domingo /// Wochenende am “Pfannenstiel”: Sonntag

Lista para visitar las playas.
Bereit für die Strandbesuche.

El domingo amaneció soleado. Yo ya estaba lista para partir en pos de nuevas aventuras a esto de las 7 de la mañana, pero estos lentos son incapaces de salir antes de las once… yo no sé en qué se les va el tiempo. Mi madre siempre pregunta no se qué de las papillas, y que si llevamos cuchara y babero. ¡Está boba! Si a cualquier sitio que vamos, aunque sea una playa solitaria, siempre hay papillas por ahí y baberos y cucharas. A mí desde luego nunca me falta comida cuando tengo hambre. Estos dos deberían relajarse un poquillo, creo yo.

Y vuelta a meterme en el coche, qué rollo. Tocaba ver la “ruta panorámica” de la carretera de la costa 30-A. A lo largo de la misma se encuentran unas trece localidades, creadas en los últimos 20 años, siguiendo el ejemplo de Seaside. O sea, distancias abarcables a pie, aceras (que uno no siempre encuentra en algunas ciudades norteamericanas), cafés, restaurantes y demás mandangas. Los nombres de las localidades y sus playas son algo caprichosos y pelín pretenciosos: Watercolor (acuarela), Seagrove, Rosemary Beach (playa del romero). La primera en la que estuvimos, Inlet Beach, era muy bonita, a juzgar por los comentarios de mis padres. “¡Qué bonita que es!” “Sí, ¡qué chula!” “Sí, chula y bonita.” Vaya par de magos con las palabras.

Idilio algo siniestro en Rosemary Beach.
Unheimliche Idylle in Rosemary Beach.
Lo de la playa del romero hay que contarlo aparte: Mis padres tenían especial interés en ver esa playa, porque dice la guía que sobre las dunas que separan la playa de la población crece romero silvestre, y que es muy bonito de ver y oler y tal. Así que ahí íbamos los tres a ver la playa del romero cuando nos encontramos con que todos los accesos (porque esas dunas no las atraviesa ni Dios, está prohibido pisarlas y además que son unas dunas de un tamaño considerable; sólo se puede llegar a la playa por unos caminillos en madera), pues eso que todos los accesos a esa playa estaban cerrados – ¡¡¡y sólo se podía entrar con PIN!!! Nos quedamos los tres de piedra Pómez (sí, sí, yo también). ¡Y el PIN sólo lo tienen los que viven allí! O sea, que van a la playa como si fueran al cajero automático, sólo que en vez de sacar dinero sacan diversión a la orilla del mar.

O entras con PIN, o saltas la valla.
Zum Strand geht's nur mit einer PIN-Nummer.
Pero ahí no acaba todo: una playa más allá nos encontramos con una urbanización a medio construir. Ahí se había ido hasta el tato, así que pensamos que era una de las víctimas de la crisis inmobiliaria en EE.UU. Bueno pues aún no había ni una casa terminada… pero el acceso a la playa ya estaba bloqueado por una puerta con aparatillo para introducir el PIN. ¡Toma ya!

Casa en Grayton Beach de los años 20.
Haus an Grayton Beach um die 20er Jahre.
Luego continuamos hacia el Oeste en dirección a Grayton Beach. Ahí se veía a la gente más relajada en cuanto a los accesos a la playa (vamos, que accedía todo el mundo). Hay unas casas bien bonitas, y algunas muy antiguas –antiguo americano, o sea, de 1925 o 1936, vaya- en el puro estilo sureño, que sólo te faltaba ver apoyados en la galería del primer piso a Paul Newman y Liz Taylor enzarzados en una discusión.

¿Qué es más bonito, la puesta de sol o yo?
Wer ist hübscher, der Sonnenuntergang oder ich?
Ahí si que vimos gente digna de figurar en el diario: un tipo de pelo largo y canoso que podría ser perfectamente el primo del “Nota”, una señora rubia roja como un calamar pero no por el sol, a juzgar por la manera en que arrastraba las eses al hablar, un tipo paseando a su perro diciéndole a mitad de meada (del perro) que vale ya de mear, que luego se malacostumbra. Malacostumbrarse a qué, exactamente, se pregunta una. Total, que decidimos quedarnos ahí a ver la puesta de sol. Fue tan bonita que al final aplaudimos. Plas, plas.

Para más fotos de nuestro día de playa en playa y tiro porque me toca, pinchad aquí.

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Samstag, 19. Februar 2011

Wochenende im “Pfannenstiel”: Teil 1 // Fin de semana en el “mango de la sartén”: primera parte

Die Reise zum Panhandle war schon anstrengend.
Un viaje duro del noreste al noroeste.

Am Freitag war es soweit: wir mussten Fernandina Beach verlassen. Schade! Ich hatte mich schon an die wunderschönen roten Sonnenaufgänge gewöhnt. Meine Eltern meinten, in unserem nächsten Ziel würden wir wunderschöne rote Sonnenuntergänge haben… und tolles Essen aus den Südstaaten. Die denken echt nur ans Essen!!

Die Reise war schon ziemlich anstrengend; wir haben oft Halt gemacht, denn die amerikanische Autobahnen haben riesige Raststätten mit ganz sauberen Toiletten (und keinen „Sanifair“-Toilettenbon für 1 Euro), also wurde ich an den schönsten Ecken des floridianischen Nordens und Nordwestens gefüttert, gewickelt und fotografiert. So ungefähr in der Reihenfolge. Wir sind an Jacksonville vorbeigefahren, sowie über dem Suwannee River, der in Floridas Nationalhymne prominent erwähnt wird. Der Text zum Lied ist ziemlich rassistisch, aber nichts Überraschendes für ein Text aus den dreißiger Jahren.
  
Unser Wohnzimmer.
En el comedor, bien agustito.
Insgesamt waren wir etwa acht Stunden unterwegs und mein Popo ist am Ende eingeschlafen, ich schwöre es. Aber endlich waren wir in Seaside!! Seaside ist an der Nordwest-Küse Floridas, am sogenannten „Panhandle“ oder „Pfannenstiel“ – wenn man sich die Gegend in einer Karte anschaut, versteht man warum.

Die Stadt sieht aus wie aus einer Film-Kulisse... und das war sie auch! Und zwar im Jahr 1998, als hier „The Truman Show“ gedreht wurde. Die Stadt ist etwas unheimlich, die Häuser sind in perfektem Zustand, die Gärten gepflegt, alle grüßen dich mit einem netten „How y’all doin’?“... Auf der anderen Seite kann man überall hin laufen. Mir ist es letztendlich egal, da ich überall hin- und herkutschiert werde, aber ich nehme an, für meine Eltern ist es angenehm, nicht immer das Auto nehmen zu müssen.

Farmer's Market in Seaside.
Forofos de lo orgánico en el mercado.
Also haben wir am Samstag die Stadt erkundschaftet. Für die Größe der Stadt ist das in etwa 20 Minuten gemacht, würde man vermuten. Aber meine Eltern haben es geschafft, sich nur EINEN TEIL der Stadt anzuschauen. Ich vermute das ist rekordverdächtig. Am Vormittag mussten sie sich den „Farmers’ Market“ anschauen, der wöchentliche Markt, bei dem lokale Bauer ihre Produkte vorstellen. Also haben wir uns nur ein paar der seltsamen Häuser in Seaside angeschaut.

Konzert am Amphitheater.
Concierto en el anfiteatro.
Am späten Samstagnachmittag sind wir wieder auf die Straßen von Seaside gegangen, da würde man denken, wir hätten uns den Rest der Ortschaft anschauen können. Von wegen! Es gab einen Livekonzert mitten am Hauptplatz (die Einheimischen nennen das „Amphitheater“) und das durfte ich mir anhören, wobei ich einfach schlafen wollte! Aber bei all der Country-Musik konnte ich mich nicht aufs Schlafen konzentrieren. Und dann wollten die zwei unbedingt den Sonnenuntergang nicht verpassen, wie Dutzende anderer Touristen, die in der Ortschaft für das verlängerte Wochenende des „Presidents’ Day“ waren –ich bin dabei endlich eingeschlafen. Gähn.

Sonnenuntergang in Seaside.
Puesta de sol en Seaside
Danach wollten meine Eltern ein „frühes Abendessen“ machen, also haben sie sich was zu essen beim „Crab Shack“ geholt, wie ich später erfahren habe. Meine Mama hat was gesagt von „sehr scharfen Garnelen“... Hehe, geschieht ihr recht.

Das Apartment ist recht schnuckelig. Es heißt „Picasso Moon“- das hat wahrscheinlich damit zu tun, dass die Inhaberin, Bert, eine Kunstgalerie im Erdgeschoss hat. Nur hier in den USA ist der Erdgeschoss kein Erdgeschoss sondern der erste Stock. Und der erste Stock ist eigentlich der zweite Stock. Ich weiß: hä? Die spinnen, die Amerikaner. An den Wänden hängen Originalbilder und –gemälde von Künstlern, deren Werke Bert in ihrer Galerie verkauft. Der Balkon ist super, sehr groß und man verpasst nichts, von dem was auf der Straße passiert. Für jemand wie mich das Wichtigste überhaupt. Ach ja, und auf dem Balkon hängt ein Bett, ist das nicht lustig? Da haben meine Eltern mich schon mal gefüttert. Wie man so macht, gell?

Für weitere Fotos aus unserem ersten Tag in Seaside, bitte hier klicken.

Donnerstag, 17. Februar 2011

Jueves/Donnerstag: Prosperidad, sufrimiento, belleza


Casa del "massa" en la plantación Kingsley - Meisterhaus
auf der Kingsley Plantation
Hoy hemos visitado una antigua plantación. Y es que Florida, como prácticamente todos los estados de Estados Unidos, prosperó gracias a la esclavitud. Generación tras generación de hombres y mujeres que nacieron y murieron sin que nadie escribiera su sufrimiento ni reflejara su angustia: no en general, se ha escrito mucho acerca de la terrible condición de esclavo, y sobre todo del esclavo en una plantación. Hablo de generaciones y generaciones de esclavos y esclavas anónimos que murieron jóvenes tras una vida de sufrimiento y dolor, con el único consuelo de sus familias, a las que podían perder por un capricho de sus dueños.

Jo. ¿Pero a qué sitios me llevan mis padres? Qué tristeza.

Las chozas de los esclavos de la plantación - Sklavenhütten,
das große Haus ist eine Rekonstruktion
De todo esto hablaban mis padres y me ha dado un respeto que me he callado todo el paseo por la llamada Plantación Kingsley, que recibe el nombre de su dueño más célebre, Zephaniah Kingsley, un tipo que se hizo rico comerciando con esclavos, que se casó con una esclava, Anna Madgigine Jai Kingsley, quien a su vez tenía sus propios esclavos. Que envió a su familia a Haití cuando Florida pasó a manos estadounidenses – porque según las leyes de entonces su mujer dejaba de ser una esclava liberada para volver a ser eso, una esclava, que podría ser vendida al mejor postor. El concepto de esclavo liberado sólo existía en los territorios españoles de América.

"A Dios pongo por testigo..."
En la plantación sobreviven la casa señorial, la cocina con los aposentos del ama, y 25 de las alrededor de 62 chozas de los esclavos dispuestas en semicírculo a cierta distancia de la casa principal. Desde luego, no es como lo que sale en “Lo que el viento se llevó”, dice mi madre.

La plantación se encuentra en Fort George Island, una de las varias islas al noreste de Florida y al sur de Fernandina Beach. Se pueden visitar dando un breve paseíllo en coche, y yo tan contenta, porque es subir al coche y me quedo sopitrona.

Eso del fondo es nuestro coche -
Im Hintergrund, unser Auto









Después de la visita a la plantación, y después de otro sueñito reparador –a ver si os creéis que una filosofa sobre la libertad de esa manera sin quedarse exhausta- hemos llegado a Huguenot Memorial Park: un parque nacional con una playa laaaaaarga laaaaarga como un día sin pan y en la que se podía entrar con el coche. Y mis padres que si será arena o si será la niebla y ahí nos tenías a los tres como tres pasmados en mitad de la playa desierta con una neblina que sería agua pulverizada del mar, o sería arena, pero que parecía que iban a salir los bichos de una historia de Stephen King y se nos iban a zampar.

La playa sin fin en Little Talbot Island -
Ein unendlicher Strand auf Little Talbot Island
De ahí nos hemos ido a Little Talbot Island, otro parque nacional con unas dunas de impresión. La marea estaba subiendo, pero nos ha dado tiempo a ver una cantidad de conchas y restos de bichos, que si tuviéramos sitio en las maletas nos las llevábamos todas. Ahí me han dado la comida, rodeados, como aquel que dice, de cangrejos con una sola tenaza que se metían en sus agujerillos cada vez que nos movíamos. Y rodeados de pelícanos, pesca que te pesca. Esa playa me ha gustado mucho. También era interminable y el runrún del océano tiene un no sé qué que me ha vuelto a dar el sueñarrín.
Puesta de sol en el puerto de
Fernandina Beach


De vuelta a casa a mis padres se les a ocurrido ir a ver la puesta de sol en el puerto de Fernandina Beach. Yo les he dicho que vale, que puesta de sol toda la que quieran, pero que ¿qué hay de mi merienda? Entonces mi madre ha entrado en razón y me ha dado la merienda en el coche mientras mi padre se pegaba un atracón de fotos. Y la verdad es que el atardecer ha sido bien bonito, así que al final no le he hecho mucho caso a la merienda. Mi madre me miraba requeteofendida; yo no sé lo que le da a veces. Es un poco inestable, la verdad.

South 29 - Los glotones atacan de nuevo
Abendessen im "South 29"
Luego, y para mi sorpresa, mis padres se han ido a cenar por ahí. ¡A qué horas! ¡Y con un bebé! Desde luego… El restaurante se llama “South 29” y me ha gustado mucho, porque todas las camareras han venido a la mesa a decirme tonterías. Los demás bebés dirán lo que quieran, pero en el fondo a todos nos gusta que nos digan lo guapos que somos. Y sólo cuesta una sonrisilla. Mis padres, de nuevo, han salido del restaurante que me daban ganas de pedir un remolque. Vale que el marisco de aquí esté muy bueno, pero, ¿hay que llenarse la barriga de esta manera? Por lo visto sí.


Para más fotos del día de hoy, pinchar aquí.
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Die deutsche Übersetzung steht noch nicht zur Verfügung. Für Bilder des heutigen Tages, in dem wir eine ehemalige Plantage besucht haben, so wie zwei Nationalparks, Huguenot Memorial Park, und Little Talbot, beide mit spektakulären und unendlich langen Sträden, bitte hier klicken.

Dienstag, 15. Februar 2011

Dienstag/Martes: St. Augustine – die Geschichte der Vereinigten Staaten startet hier


Häuser an der St. George Street - Casas de la época
colonial en St. George Street

Oder zumindest ist das, was man überall lesen kann. Irgendein Franzose kam vor all den Conquistadores nördlich von unserem Ferienort an, gründete eine kleine Festung, die die Spanier wenige Jahre später zerstörten. Und so ist es, dass die Ortschaft St. Augustine, anderthalb Stunden von Fernandina Beach entfernt, die älteste von Europäern besiedelte Stadt der Vereinigten Staaten geworden ist. Sie wurde 1565 von den Spaniern gegründet. Woher weiß ich das alles, obwohl ich so jung bin? Weil ich ganz genau zuhöre, wenn Mama aus dem Führer vorliest. Manchmal habe ich das Gefühl, ich bin die einzige Person im Auto, die ihr zuhört. Aber es ist doch verständlich. Sie redet so viel, sogar ich schalte ab und zu mal aus.

Die glückliche Touristin - La turista feliz
Und so haben wir den Dienstag in St. Augustine verbracht. Die Hauptstraße der Altstadt, St. George Street, ist eng und nur für Fußgänger zugängig. Da durfte ich wieder meine Lieblingsposition im Baby-Wagen annehmen, was bei den amerikanischen Frauen –und einigen Männern- automatisch beglücktes Gurren und Kommentare wie „You are a cutie!!!“ hervorgerufen hat. Denn es stimmt: I am a cutie.

Rechts und links der St. George Street sind alte Häuser aus dem 17. und 18. Jahrhundert. Für die Amerikaner gaaaaaaanz alte Gebäuden, hihi. Die meisten sind Rekonstruktionen, denn die Engländer haben St. Augustine in regelmäßigen Abständen angegriffen und zugrunde gebrannt, aber es gibt auch ein paar aus den Kolonialzeiten. Ganz lustig fand ich The Oldest Wooden Schoolhouse, angeblich das älteste Schulhaus Amerikas. Papa wollte ums Verrecken nicht in die Nähe der Schule kommen – er murmelte irgendwas von „Will die nächsten 7 Monate keine Schule mehr sehen...“ Was er wohl damit gemeint hat? Sehr viele Häuser gehörten Menorquinern, Einwanderern aus Menorca: und so findet man typisch balearische Nachnamen im Ort wie "Villalonga". 

Flagler College: das ehemalige Hotel Ponce de León- El
antiguo hotel Ponce de León, ahora la Universidad Flagler
In St. Augustine gibt es auch sehr schicke Hotels, viele stammen aus den Zeiten, als die Super-Reichen aus ganz Amerika hier ihren Urlaub verbringen wollten. Das Ponce de León Hotel war einst das luxuriöste Hotel des Landes – jetzt ist es eine Uni, das Flagler College. Übrigens liegt die Uni an der Valencia-Straße. Lustig, oder?

Die älteste Straße Floridas ist auch in St. Augustine und heißt Avilés Straße. Avilés ist eine Ortschaft in Asturien, in Nordspanien, und der Geburtsort des „Gründers“ von St. Augustine, Pedro Menéndez de Avilés.

Avilés Straße - Calle Avilés, atentos a la bandera
española, señores

Die Häuser haben eine interessante Geschichte – sie waren die Domizile von spanischen Kaufmännern, oder dem Schatzmeister, oder Kapitänen. Allerdings sind wir in kaum eine reingegangen. Die meisten sind private Geschäfte wie Juweliere oder Kneipen, in der im "spanischen" Ambiente ununterbrochen Guitarrenmusik gespielt wird (es gab auch einige Kneipen mit Live country Musik). In die meisten sind meine Eltern mit dem Baby-Wagen nicht reingekommen. Es war ihnen zu anstrengend. Pöh!

Fuerte San Marcos
Der letzte Stopp war der Fuerte San Marcos, die Festung San Marcos. Gebaut von den Spaniern, die die Nase voll davon hatten, alle Jahre wieder von den Engländern oder von Seeräubern angegriffen zu werden. Denn St. Augustine war ein wichtiger Zwischenstopp für die spanischen Schiffe, die die ganzen Schätze aus der neuen Welt nach Spanien gebracht haben.

Und so sind wir zurück nach Hause gefahren, etwas müde von der Läuferei –ich auch, lustigerweise, obwohl ich die ganze Zeit im Wagen war. Aber ich muss mir alles ganz genau merken, und das ist schon anstrengend!

Sonnenaufgang in Fernandina Beach - Amanecer en
Fernandina Beach
Ach ja, das Beste aus dem Tag habe ich fast vergessen: der Sonnenaufgang aus unserem Schlafzimmer.

Für mehr Fotos aus dem Tag, hier klicken.
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Montag, 14. Februar 2011

Lunes/Montag: Fernandina Beach, Amelia Island – pero antes… Daytona!


Ich bin bereits eine Expertin in Vogelkunde - Aquí la
experta en ornitología.

Bueno, bueno, cómo pasa el tiempo, ¡hace tres días que no escribo nada! Es que han sido días muy ajetreados. El viernes 11 de febrero llegamos a Palm Bay, una ciudad en la costa del Atlántico cuya mayor atracción son las playas que se encuentran a tiro de piedra y bueno, la distancia de apenas media hora a Cabo Cañaveral. Allí hicimos noche y pasamos el sábado día 12 recorriendo la zona en coche. Hacía un poco de fresquillo para la playa –incluso con sol hacía rasquilla- así que cogimos rumbo a Cabo Cañaveral. Nosotros simplemente pasamos a unos 50 km/h y a una distancia considerable del Kennedy Space Center, o KSC, así que lo que vimos no fue para echar cohetes (cohetes, Cabo Cañaveral, eh, eh, ¿lo pilla alguien?).

Avechucho en Merritt Island - Vogel auf
Merritt Island - nicht essbar
Donde sí que lo pasamos muy bien fue en la Reserva Natural de Merritt Island, que es la isla donde el KSC está situado. Como no se pueden construir los malditos condominios por motivos de seguridad, miles de avechuchos y otros bichos –sobre todo mosquitos- tienen un santuario excelente para pasar el invierno, o simplemente alimentarse. Como se puede ver en la foto ya hago mis pinitos como ornitóloga. Y es que he decidido que a partir de ahora todos mis hobbys sean esdrújulos. Si queréis ver más fotos de nuestra visita al parque natural, incluyendo un atardecer de pincharte y no sacar gota, como dice Marian, pinchad aquí.

El domingo mi madre se levantó rara. Luego descubrí que es que cumplía años ese día. Yo como no sé lo que es eso de cumplir años, pues tampoco eme salía nada original que decirle. Así que le hice unas pedorretas y me chupé la mano con gran fruición, que eso parece que siempre la pone muy contenta. Y no falló. Qué predecible que es a veces mi madre. Ese día salimos camino de Amelia Island, la isla más al norte de Florida. 
Daytona Beach 
A mitad de camino hicimos un alto en Daytona Beach. Yo creía que era para ver a Tom Cruise, que se pasa una de sus películas dándole vueltas al circuito de Daytona como un tonto mientras Nicole Kidman arruga la nariz, frunce el ceño y pone cara de preocupada. Pero no. ¡Paramos en Daytona para meternos en la playa con el coche! Por lo visto es famosa por ello, esa playa, te dejan conducir a unas 10 millas por hora (15 km/h) y aquí hay más fotos del evento.

En el balcón - Auf dem Balkon des Appartments
Pero lo más bonito ha sido Fernandina Beach en Amelia Island, nuestro destino y nuestro hogar los próximos cuatro días. Tenemos un apartamento con vistas al océano, así que esta mañana, poco después de que amaneciera, he tratado de despertar a este par de gansos para que vieran el sol reflejado en el agua. Pero son tan perros que cuando se han despertado ya había salido el sol del todo. Será posible.

Spaziergang am Strand von Fernandina Beach
Eso sí, nos hemos dado un paseo de una hora playa arriba y playa abajo, y hemos visto gaviotas, pelícanos y unos pajarracos de pico largo y rojo que a saber cómo se llamarán. Dice mi madre que a ella no le interesa saber cómo se llaman si no se comen, “y éstos seguro que están protegidos por alguna ley, y no se comen” ha dicho literalmente la tía. ¡Sólo piensa en comerse a los pajaritos, como la yaya Leo! Los pelícanos son unos zampones; papá los ha fotografiado pescando, como aquel que dice, pegándose un buen atracón de pescado tan tranquilos, posados en el agua.

Saloon im historischen Zentrum
Por la tarde hemos ido a visitar lo que los de aquí llaman “Historic Downtown Fernandina Beach” –el centro histórico-  que consiste en una calle mayor llamada Centre Street (escrito a la británica), a lo largo de la cual hay una serie de edificios que datan de mediados o finales del S. XIX y principios del XX. En su mayoría son ahora Bed & Breakfast o bien otro tipo de negocios, desde heladerías a bancos. Papá se ha pedido un helado que, como dice el tío Jesús, te lo comes, le das una coz a una burra y la tumbas. Aquí hay más fotos del centro histórico, así como del apartamento y del puerto.

El paseo ha estado muy bien, y ha incluído el puerto recreativo, pero llegada una hora a mí ya me ha ido entrando hambrecilla, y parece que a mis padres también. Así que nos hemos ido al Marina Seafood Restaurant, donde yo me he comido mi potito de cereales con plátano, y mis padres se han zampado un cangrejo rebozado (ver foto), y otros bichos sacados del mar. Pobres. Los bichos, digo.
Cangrejo rebozado, que aquí comen con cáscara
Panierter Krebs - wird mit Schale gegessen
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Freitag, 11. Februar 2011

Freitag/Viernes: The Gold Coast – Der Strand, Hollywood und Palm Beach



Northern Miami Beach - windig aber schön
La playa cerca del hotel en Miami Beach
Heute Morgen habe ich zum ersten Mal den Strand am Atlantik gesehen- höchste Zeit! Es war bewölkt und etwas windig, aber trotzdem ganz angenehm. Trotz der relativ frühen Uhrzeit waren jede Menge Leute unterwegs: Jogger, Crazies, die mit den Möwen reden, chassidische Ehepaare, ältere Damen, alte Kubaner,... Ich wäre da den ganzen Tag geblieben, aber wir mussten los. 

Meine Eltern dachten, es wäre eine gute Idee der A1A entlang zu fahren, bis nach Palm Beach. Alle Reiseführer haben behauptet, diese sei eine wunderschöne Strecke, und die ist es bestimmt.
Ich kann das nicht bestätigen: in der ersten Hälfte der Strecke, von North Miami Beach bis Hollywood (nicht Angelina Jolie-Hollywood, es gibt andere Hollywoods in den USA), haben hohe Hotel-Komplexe den Blick aufs Meer blockiert. Und das war so in Fort Lauderdale, in Boca Ratón, Delray Beach, usw. Man konnte schon erahnen, dass irgendwo rechts das Wasser war, aber dazwischen standen immer die Buena Vista Condominiums, oder der Flamingo Beach Club (members only) oder das Eden Roc Hotel (exklusiv nur für Gäste wie Frank Sinatra oder Dean Martin). In der zweiten Hälfte der Strecke waren es keine Gebäude, sondern Häuser, die den Blick aufs Meer blockierten. Rechts die Häuser, links die Marina, wo die Inhaber dieser Häuser ihre Yachten und Segelschiffe hatten. Bei manchen Villen konnte man nur den Eingang sehen, wo die Autos stoppen, um die Gäste rauszulassen... mitten in diesen Höfen waren Brunnen, Statuen oder beides zu sehen. Und da wussten wir, wir sind in Palm Beach angekommen.
Es gibt nicht nur Luxus: das Hotel hat bessere Zeiten
hinter sich - Este hotel en ruinas se encuentra junto a
otros de gran lujo. Cosas de Miami.

Ich könnte es natürlich anders erzählen: wir waren in Palm Beach auf Haussuche, aber wir waren nicht sicher, wegen der Nachbarn. Wenn du Pech hast, dann heißt er Donald Trump. Oder Thomas Gottschalk.

Wir haben keine Fotos  von der ganzen Strecke gemacht. Da hat einer Angst, die Sicherheitsleute der Promis und Reichen könnten kommen und dir die Kamera kaputt machen. So gut wie aus Versehen sind wir in Palm Beach selbst reingefahren, und das war ein Schock!! Die teuersten Läden säumen beide Seiten der drei oder vier Hauptstraßen – die haben Namen wie Seabreeze View, Seaspray Street oder auch Royal Poinciana Way. Die Frauen und Männer die diesen Straßen entlang laufen sehen alle gleich aus: sonnengebrannt, ziemlich künstlich und sehr reich.

Ach ja: Mittagessen gab’s in einem kleinen Restaurant namens „Country Ham N’ Eggs“ – obwohl ihre Spezialität erm Eier und Schinken war, haben meine Eltern Fisch und einen Hamburger bestellt! Wer versteht sie? Die Kellnerinnen waren ok, aber am besten fand ich ein Foto von John Lennon, das an der Wand hing. Ich musste jauchzen, quietschen und regelrecht tanzen jedes Mal, wenn ich es sah. Fragt mich nicht warum. Da hingen auch Fotos mit Autogrammen von berühmten Gästen des Lokals wie Adam Sandler, Connie Francis (auf einem Foto mit Frankie Avalon), und –das Lieblingsfoto meiner Eltern- Vincent Pastore, „Pussy“ aus der TV-Serie „The Sopranos.“

Hauis erster Kontakt mit dem Atlantik - Haui toca
el agua del océano en representación de toda la
familia.
Ab Palm Beach haben wir uns gedacht, wir haben genügend Hotel-Hochhäuser und Riesen-Villen (oder ihre Eingangstore) für einen Tag gesehen und sind dann auf die Interstate 95 gewechselt – eine Schnellstrasse, die teilweise sechsspurig ist. Da die Geschwindigkeitsbegrenzung von etwa 100 Stundenkilometer von allen respektiert wird, war das Fahren auf der I-95 verglichen mit den deutschen Autobahnen eine entspannte Angelegenheit für meine Mutter und ein recht langweiliges Erlebnis für meinen Papa.

Recht spät am Abend sind wir dann im Hotel angekommen. Das Jameson Inn liegt am Rande der I-95: Meine Eltern hatten zum Abendessen die Wahl zwischen All You Can Eat am Chicken Corral, oder Pork Chops bei Denny’s. Sie sind dann ohne Abendessen ins Bett gegangen, ich frage mich warum. Ich habe auf jeden Fall meinen Milchbrei gekriegt, und gute Nacht da war ich aber schnell weg. Fahren ist schon anstrengend.

Für weitere Fotos von Northern Miami Beach, hier klicken.
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